Formadores de precios
Concentración empresaria
Pocas compañías, grandes y con peso económico, dominan la producción y comercialización de bienes de consumo masivo. Acuerdos para morigerar su impacto.
Cristian Carrillo y Mirta Quiles

Canasta Básica de Alimentos. El Índice Barrial de Precios, relevado por ISEPCI, arrojó para abril una variación mensual del 3,47%. (NA)

La inflación, un fenómeno multicausal como reconoció hasta el mismísimo Fondo Monetario Internacional, guarda un fuerte componente de expectativas, pero sin dudas, también de especulación. Desde el inicio de la pandemia el rubro Alimentos lidera los incrementos mensuales. Por ejemplo, la canasta básica de alimentos que releva ISEPCI en su Índice Barrial de Precios arrojó para abril una variación mensual del 3,47% y un acumulado desde diciembre de 2020 del 17,23%.
Ante una inflación que crece por encima de lo estimado y un incremento de precios de los alimentos que no cesa, se reedita el cruce de responsabilidades entre las empresas del sector y el segmento concentrado de la comercialización de productos de consumo masivo. En febrero pasado, un grupo de grandes empresas productoras fue denunciado por la Subsecretaría de Acciones para la Defensa de las y los Consumidores, de la Secretaría de Comercio Interior, por retener sus productos –en su mayoría alimentos y artículos de limpieza– y generar desabastecimiento. La Subsecretaría imputó «luego de verificar» que las empresas retenían esos productos o no los entregaban como estaba previsto para su comercialización, incumpliendo la resolución de Precios Máximos enmarcada en la emergencia sanitaria. Quesos crema y postres de Danone, aderezos de Unilever, panes lactales, pastas y tapas de empanadas de Fargo, todas las marcas y presentaciones de los productos de la Aceitera General Deheza, harinas, arroz y productos a base de arroz de Molinos Río de la Plata, aceites y harinas de Bunge, productos lácteos de Mastellone y fiambres y embutidos del frigorífico Paladini, entre otros.

Competencia
De acuerdo con un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) para septiembre de 2020, en unas 30 categorías de productos de consumo masivo la facturación correspondió en un 40% o más a una única empresa. «Se observa una recurrencia de las mismas empresas en varias categorías», señala el trabajo y agrega: «Unilever tiene posición dominante en 6 rubros, algunos de ellos con concentración muy alta, como caldos, desodorantes, jabones; otros con concentración alta, como lavavajillas, shampoo y crema de enjuague». Mientras que Molinos Río de la Plata, «domina los rubros fideos, de concentración muy alta, y arroz y aceites, de concentración alta». Y lo más llamativo, sostiene el informe, las grandes empresas no solo participan en las categorías que dominan, sino que además tienen presencia «en otros rubros en los que no tienen una posición dominante pero sí importante». Y enumera: Unilever tiene presencia en 12; Arcor en 9, Molinos en 8 y Procter & Gamble en 6. A pesar de esta situación que pone en evidencia la alta concentración del sector, los titulares de las cámaras que representan al rubro alzan la voz en contra de cualquier tipo de medida que asegure el abastecimiento y la trazabilidad de costos en plena pandemia.

Quejas por los controles
La Cámara de Comercio de los Estados Unidos (AMCHAM) reclamó en varias oportunidades la eliminación de Precios Máximos y aseguró que la medida genera un impacto negativo en el crecimiento económico del país. «Los precios, en un mercado en plena competencia y múltiples oferentes, no pueden ser considerados bajo el régimen de tarifa pública y por ende definidos o autorizados por la autoridad administrativa competente», sostuvieron desde AMCHAM, que integran empresas como Coca-Cola, Pepsi, Quilmes, Johnson & Johnson, Kimberly-Clark y Walmart, entre otros. También la corporación que agrupa al sector alimenticio nacional se hizo oír: «Ya no podemos hablar de Precios Máximos sino de precios congelados», se quejó el presidente de la Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) y vicepresidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja, cuando el Gobierno puso en marcha el Sistema Informativo para la Implementación de Políticas de Reactivación Económica (SIPRE) en marzo pasado, un sistema de monitoreo de precios y abastecimiento que se extiende a las industrias y empresas grandes. Funes de la Rioja agregó: «Tuvimos una reunión con el Gobierno y la cadena de insumos, donde quedó claro que no somos los generadores de la inflación. Tenemos un enorme desfasaje de costos y creíamos que nos habían entendido los problemas existentes».
El presidente de la Sociedad Rural de Córdoba, Pedro Salas, aseguró en una entrevista radial que «los supermercados se mandan un WhatsApp y en cinco minutos arreglan el precio», tirando la pelota afuera, como ya lo había hecho el vicepresidente de la UIA. En el mundo, las grandes cadenas de supermercados mantienen una tasa de ganancias del 1%. Sin embargo, en nuestro país, las ganancias declaradas por los supermercados en sus balances oscilan entre el 3,5% y el 17% sobre las ventas. De acuerdo con la última encuesta de la Federación Argentina de Empleados de Comercios y Servicios (FAECYS), el 85% de las ventas está concentrado en manos de Carrefour, Cencosud, Coto, La Anónima, Nexus Partners y el grupo Casino, quienes venden el 58% del total de alimentos y bebidas en el país. Mientras que Carrefour, Cencosud y Coto representan el 70% del total de las ventas del sector hipermercados en este rubro. El primer lugar por facturación lo ocupa Carrefour, y lo secundan Cencosud (Súper Vea, Jumbo y Disco) y Coto. Sin dudas, esta concentración les permite a los grandes hipermercados fijar precios y obtener niveles de ganancias por encima de la media del resto de la cadena comercial y explica, en parte, que los precios de los alimentos en góndola casi quintupliquen el valor de lo que recibe el productor.
La Encuesta de Gasto de Hogares del INDEC releva que los hogares de muy bajo nivel educativo destinan el 36% de su gasto a alimentos, poniendo en evidencia el impacto diferencial que tiene la concentración de productos de consumo masivo en los deciles más bajos. Y el Gobierno lo sabe. En ese marco, y en un contexto de pandemia, se pusieron en marcha distintos acuerdos sectoriales (además del programa Precios Máximos y SIPRE) para una mayor previsibilidad de precios, entre ellos: el programa Mercado Federal Móvil, de productos frescos a precios mayoristas; un sistema móvil de comercialización de carnes a precios accesibles y el «Programa Pymes en góndolas», en el marco de lo establecido en la Ley de Góndolas. Mientras que para profundizar el monitoreo de los mercados, la Secretaría de Comercio Interior (SCI) incorporó 500 nuevos fiscalizadores y pone en marcha el Observatorio de Precios, coordinado por la SIC e integrado por representantes de diferentes ministerios y asociaciones de consumidores.