Genocida suelto
Derechos Humanos

En plena feria judicial, el Tribunal Oral Federal número 4 de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo de la jueza Sabrina Namer, benefició con libertad condicional a José Maidana, genocida del Centro Clandestino de Detención Vesubio, que en 2011 fue condenado a 22 años y 6 meses de prisión por el secuestro y torturas a 91 víctimas, a pesar de que la sentencia está firme y del informe psicológico de peritos de la Corte Suprema, que advierte que Maidana «puede incurrir en riesgos para terceros».
La medida fue votada por unanimidad por el TOF Nº4, al considerar la «conducta ejemplar» intramuros del exoficial del Servicio Penitenciario, quien fue guardiacárcel en el Vesubio, pese a que su esposa, Alvira del Carmen Alaniz, y su hijo Néstor Maidana, expresaron que solía hacer «descalificaciones, insultos y escenas de celos», por lo que se mostraron temerosos por su liberación. Pero no solo los familiares se opusieron. Especialistas de la Corte Suprema explicaron que aunque «asume conscientemente sentimientos de arrepentimiento» por los crímenes en los que participó, «aún subsisten en su subjetividad y en su matriz vincular elementos agresivos y coactivos que no resultan propiciatorios para el mantenimiento de vínculos saludables». Sin embrago, el genocida vive libre en la localidad de Adrogué, al sur del Conurbano bonaerense, junto con su hija.