Golpes a mi puerta
Juan Carlos Gené

El mito de Antígona, que Sófocles registró en 440 a.C. en una tragedia admirada a través de los siglos, sigue despertando profundas resonancias. La joven hija-hermana de Edipo, que decide enterrar a su hermano Polinices contra la ley de la ciudad de Tebas dictada por Creonte, y que elige la muerte por no dejar de seguir la ley familiar y divina, se ha reencarnado en Golpes a mi puerta (1988), de Juan Carlos Gené, sin duda la obra más representada del gran autor. Gené imagina a dos monjas, Ana y Úrsula (correlatos de Antígona y su hermana Ismene), en un país latinoamericano bajo la violencia represiva de un régimen totalitario (Creonte y sus fuerzas). Ana y Úrsula ocultan en su casa-claustro a Pablo (Polinices), joven perseguido por las fuerzas militares. Gené pone el acento en la complicidad civil de una vecina. Es muy valiosa esta versión de Golpes a mi puerta, que cuenta con dirección de Dora Milea. Hay que destacar el trabajo actoral de Patricia Palmer y María Marta Guitart, a cargo de las religiosas. Componen sus personajes con excelencia, pero también construyen un dueto de relaciones y diferencias que resulta muy potente dramáticamente, e incluso adquiere matices humorísticos. En el equipo actoral sobresalen también Pablo Caramelo (Cerone), Rodrigo Álvarez (Pablo), Livia Fernán (Severa), Silvina Muzzanti (Amanda), César Repetto (el Obispo) y la iluminadora Leandra Rodríguez (Guardia Mujer). Revive la relevancia simbólica del mito originario: en Golpes a mi puerta se enfrentan las leyes divinas versus las leyes humanas, la coerción dictatorial versus el humanismo. Para la investigadora María Gabriela Rebok, el mito de Antígona se vincula con «el nuevo pensar desde y para la relación», que resulta «una verdadera cura de la omnipotencia, la fragmentación y el vacío formalismo de la racionalidad moderna». Acontecimiento teatral potente, imperdible. (CELCIT)

Jorge Dubatti