Green Book
Peter Farrelly

Una de las favoritas de la temporada de premios 2018/19, Green Book marca un ligero desvío en la carrera de su director, Peter Farrelly, mitad creativa de los hermanos que redefinieron la noción de incorrección política en Hollywood, con títulos como Tonto y retonto, Loco por Mary, Irene y yo y mi otro yo. El libro verde del título es un manual que en los racistas Estados Unidos de principios de los 60 proponía un mapa para automovilistas afroamericanos, con hoteles y restaurantes «amigables» y «tolerantes». En ese universo se despliega esta historia real, el road trip de un concertista de piano clásico, Doc Donald Shirley (consagración de Mahershala Ali); una gira de presentaciones en espacios en los que es celebrado, pero a menudo no se le permite mezclarse con ese mismo público blanco que con tanto entusiasmo lo aplaude. El centro del relato es la relación con su chofer, el italoamericano Tony Vallelonga (interpretado por un muy divertido Viggo Mortensen con sobrepeso), quien entiende lo que es ser un ciudadano de segunda en su propio país. Entretenida, sensible y a veces conmovedora, Green Book es por momentos también complaciente y excesivamente discursiva, como si no pudiera dejar de exhibir su espíritu biempensante, lo cual la aleja del riesgo, la incorrección y el saludable desparpajo y ridículo sobre los cuales Farrelly construyó casi toda su carrera previa.

Mariano Kairuz