Han Solo
Ron Howard

Decididos a estirar el negocio hasta el máximo posible, Disney y Lucasfilm armaron un proyecto que es, al mismo tiempo, una precuela (la historia está ambientada antes de Rogue One) y un reboot (el protagonista es Han Solo, el popular personaje encarnado por Harrison Ford, en este caso, en una versión juvenil interpretada por Alden Ehrenreich). En la historia de la película, no aparecen figuras claves de Star Wars, como Luke Skywalker o la princesa Leia, pero sí asoman las raíces de la amistad entre la dupla Solo-Chewbacca y Lando Calrissian. Y Kira, la primera novia de Solo. Pero no hay un desarrollo eficaz o inteligente del tejido de esas relaciones, sino una sucesión de persecuciones y peleas recargadas de efectos especiales cuya repetición aburre bastante. El recurso de citar deliberadamente al western resuena más como pura gestualidad que como necesidad narrativa. Da la impresión de que Ron Howard (un director con oficio, ganador de un Oscar con Una mente maravillosa) pretendió ocultar detrás de esa fachada un guion deshilachado (escrito por el también experimentado Lawrence Kasdan y su hijo Jonathan).

Alejandro Lingenti