Hombres de piel dura
José Celestino Campusano

El padre Omar acaba de terminar con pesar una relación, clandestina por supuesto, con Ariel, el hijo adolescente de un chacarero local. Por su parte, el «patrón» algo sospecha acerca de las elecciones sexuales del chico, pero se mantiene en la negación. En su profusa y despareja filmografía, Campusano ya había abordado antes el tema de la homosexualidad, esencialmente en Vil romance. El juego de contrastes esta vez parece jugarse entre los modos de decir de los personajes, de una llamativa rigidez, y la imagen, que se despliega, explícita, en más de una escena. En paralelo al derrotero de Ariel, se describe la complicidad entre curas abusadores, como un círculo naturalizado, sin escándalo, aunque no del todo exento de violencia. Hay momentos visualmente inspirados, particularmente aquellos en los que la cámara cobra velocidad y hasta vuelo, y algunos personajes secundarios, lúmpenes retratados con una crudeza poco usual, se apoderan de la escena.

Mariano Kairuz