Idénticos desafíos
Fundación de Investigaciones para el Desarrollo
A 40 años de su creación, la institución organizó un ciclo de diálogos sobre distintas temáticas a cargo de destacados especialistas. El primer encuentro, en la sala González Tuñón del CCC, tuvo como eje la vigencia o no de la integración regional.
Mirta Quiles

Wainfeld, Tussie, Laplane, Marcó del Pont y Porta. Debates para repensar el país. (JORGE ALOY)

La Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE), desde su creación en 1978, procuró contribuir al desarrollo de la Argentina a través de la investigación, el análisis y la evaluación de la problemática económica, financiera, social y jurídica enmarcada en el sistema mundial. Hoy, para conmemorar sus cuatro décadas, la FIDE organizó el ciclo Diálogos para el desarrollo, con el objetivo de, según su presidenta, la economista Mercedes Marcó del Pont, «instalar debates y discusiones trascendentes para reconstruir la Nación a partir del 10 de diciembre de 2019».
El primer encuentro del ciclo, en la sala González Tuñón del Centro Cultural de la Cooperación (CCC), tuvo como eje de discusión la integración económica latinoamericana, donde distintos especialistas debatieron acerca de su vigencia. Los cuatro especialistas convocados –los economistas Mariano Laplane, de la Universidad Estadual de Campinas, Brasil, y Fernando Porta, de la Universidad Nacional de Quilmes (UnQui); la socióloga Diana Tussie, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso); y Marcó del Pont– coincidieron en su vigencia, «que no es la misma plataforma que en los años 90, de integración más comercial, de apertura de las economías, un modelo de regionalismo abierto, como decía la Cepal, pero  que hoy debe ser pensada nuevamente», señaló Laplane. «Sin embargo –continuó–, el proceso de integración, no solo regional, sino también global, está en crisis. Y en ese marco, la integración regional es vista como plataforma en la búsqueda de alternativas o de caminos para salir de la globalización liberal, no solo aquí sino también en Europa. Por esto nosotros tenemos que pensar hacia dónde vamos y de qué manera la integración puede ayudar en el mundo actual a encontrar un nuevo modelo de crecimiento, de desarrollo». Para Tussie, «nuestra integración está en un estado de negociación permanente y, en consecuencia, en un equilibrio muy precario. Es una plataforma y nunca un anacronismo, porque tanto la izquierda y la derecha como los gobiernos nacionales populares usan la región de diferentes maneras, con distintos contenidos y en distintas direcciones».
Por su lado, Porta fue contundente y sostuvo: «Uno de los problemas que tenemos para pensar la integración hacia adelante son los escasos resultados que hemos tenido hacia atrás. Y es válido en distintas etapas, ya sea para la integración comercialista de la década del 90, pero también para los intentos tibios, a mi modo de ver, de reformar esa situación en un contexto de estrategias políticas diferentes como las de 2000».
El periodista Mario Wainfeld, moderador de la charla, y Marcó del Pont preguntaron a los especialistas acerca de cómo piensan la integración en el actual contexto internacional de financierización de la economía, y Laplane señaló: «La pregunta es dónde queremos ir. El mundo cambió, pero el desafío es el mismo. En una economía de finanzas, la transformación productiva tiene otra cara. Y la integración debe ser una plataforma, pero no solo para las multinacionales, como las automotrices, ni tan siquiera para las empresas nacionales: tiene que beneficiar a la gente. Esta es la plataforma que imagino, pero hay que construirla». A la vez, Porta afirmó: «Pensado desde la Argentina, es estratégico, crucial, decisivo para pensar un cambio de estructuras económicas en el país, pensarlas en el marco de un mercado regional. En ese espacio, la agenda de coordinación de políticas es subsidiaria de dos integraciones que son decisivas: la de redes productivas y un mecanismo igualmente potente de integración financiera. Sin una arquitectura financiera regional, en las actuales condiciones de la economía mundial, no tiene ningún sentido pensar en una arquitectura productiva de la integración. Sin embargo, al mismo tiempo, creo que la arquitectura productiva de la integración es el único camino posible  para una estrategia de desarrollo inclusivo en el caso de la Argentina».