Impacto laboral
Caída de la actividad económica
Producto de la recesión y los despidos, el nivel de desocupación presenta índices que hacen suponer que en 2019 superará ampliamente los dos dígitos. Destrucción de empleo y pérdida de valor del salario en todos los sectores, con epicentro en industria.
Mirta Quiles

Conflictividad. Los cierres de empresas y el incremento de cesantías a nivel nacional son la base del reclamo de los trabajadores. (JUAN PABLO BARRIENTOS)

Desde el inicio de la corrida cambiaria en mayo del año pasado, la recesión no deja de profundizarse. Pese a los anuncios gubernamentales de que «lo peor ya pasó», la contracción económica comienza a mostrar efectos de largo plazo en el nivel de actividad económica. En 2018, la economía se contrajo un −2,5% promedio anual, y de continuar con desempeño negativo, distintos especialistas aseguran que este año caería acerca del −2,4%. «La economía se perfila a registrar la tercera caída en cuatro años de gobierno, lo cual la convertiría en la primera seguidilla con dos bajas consecutivas del PIB desde 2002», señala el informe de coyuntura del Instituto de Trabajo y Economía (ITE) de marzo.
Esta recesión, que parece no encontrar fondo, si bien afectó de forma homogénea a todos los sectores, tiene su epicentro en la industria. El cierre de empresas, con un «total acumulado de 12.744 entre 2015 y 2018», según datos del Centro de Información y Formación de la República Argentina (CIFRA), la caída de la producción industrial, que en marzo llegó a 13,4% respecto de un año atrás, acumulando 11 meses de caídas interanuales, una cifra de la utilización de capacidad instalada que satura todas las alertas del sector (57,7% en marzo) y cerca de 137.000 puestos laborales menos en la rama de industrias manufactureras ponen en evidencia una vez más que las políticas económicas no son neutrales.

Dinámica
«Entre el cuarto trimestre de 2017 y el mismo período de 2018, el nivel de desocupación aumentó del 7,2% al 9,1% de la población económicamente activa. Así, la proyección nacional indica que el número de desocupados se incrementó en 413.000. Para un cuarto trimestre no se observaba una tasa de desocupación tan alta desde 2005», señala el informe de CIFRA. Mientras que a febrero de 2019, de acuerdo con datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), «el número de trabajadores registrados muestra que continúa el proceso de destrucción de empleo, con una caída de 252.000, concentrada especialmente entre los asalariados del sector privado», agrega. «La merma en el sector privado no es un resultado aislado. En el último año, además de la baja del 2,5% en el “empleo de calidad”, se registró una reducción del 2,9% entre los independientes autónomos y del 18% entre los monotributistas. Solo repuntan las y los trabajadores de casas particulares, con una suba de 3,6%», señala un trabajo del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV). Y agrega: «En el detalle, a lo largo del último año, se encuentran las reducciones más significativas en el sector industrial (−69.000), comercio (−44.000), transporte y comunicaciones (−19.400) y actividades inmobiliarias y empresarias (−10.000)».
 Por su parte, es de destacar el incremento de la subocupación, el porcentaje de ocupados que trabajan menos de 35 horas semanales y que al mismo tiempo ofrecen más horas de trabajo como forma de incrementar sus ingresos salariales. 2018 cerró con una subocupación del 12%, «+3,4% en relación con 2015 y el 1,8% en relación con 2017. Además, desde el cuarto trimestre de 2016, la ocupación demandante subió 2,7%, es decir que los ocupados necesitan mayor cantidad de horas de trabajo para poder alcanzar los ingresos salariales necesarios a raíz de la crisis de 2018», señala el trabajo de la UNDAV. Para CIFRA, «el salario real promedio de los trabajadores registrados en el sector privado cayó un 8,8% interanual en febrero de 2019, producto del elevado proceso inflacionario». Mientras que, aclara el informe, la situación de los trabajadores públicos es aún más delicada, a pesar de que registra 69.000 incorporaciones. «Una aproximación a la evolución del salario real en la administración pública nacional muestra que las remuneraciones promedio se derrumbaron el 23,4% interanual en diciembre de 2018, una política buscada para reducir el peso de los salarios en las erogaciones del Gobierno, en el marco del plan de ajuste acordado con el FMI», sostiene. De acuerdo a la Encuesta de Indicadores Laborales del Ministerio de Producción y Trabajo, en marzo, el empleo registrado privado presentó una caída interanual del 2,4% en el total de aglomerados, con 9 bajas mensuales consecutivas. El conjunto de los aglomerados del Interior tuvo un descenso interanual de 1,6% y el Gran Buenos Aires llegó al 2,7%. El empleo registrado privado se redujo con respecto a marzo de 2018 en todas las ramas de actividad. En la construcción bajó un 6,9%; en la industria, 4,5%; y en comercio, restaurantes y hoteles la caída fue 3,4%. Y si bien las bajas ocurrieron en todos los estratos de tamaño de empresas: pequeñas, 2,7%, medianas, 2,1%, y grandes, 2,4%, el segmento más afectado fue el de las pequeñas.
A pesar de las recomendaciones del senador Esteban Bullrich, en plena campaña por las elecciones de medio término, sobre que sean los mismos despedidos quienes impulsen sus «propios proyectos», como los microemprendimientos de cervecerías artesanales, o que se dedicasen a la nueva profesión del futuro: pilotos de drones; y del pedido de la diputada Elisa Carrió para que los integrantes de la clase media «den propinas y changas» a gente necesitada de trabajo para mitigar la crisis de 2018; para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el número de desempleados aumentaría en 120.000 trabajadores este año en la Argentina, mientras que el nivel de desempleo llegaría al 10%, saltando la barrera de los dos dígitos.