Índices en cuestión
Banco Central e INDEC
A pesar del recálculo de las metas inflacionarias por parte del equipo económico a fines de 2017, los porcentajes del primer trimestre se empeñan en elevar el nuevo piso anual. De todos modos, se publicaron datos a la baja de pobreza e indigencia.
Diego Rubinzal

Ajuste. El gobierno busca anclar salarios para contrarrestar la suba de los precios luego de los tarifazos en los servicios públicos. (Jorge Aloy)

Desde hace dos años y medio el gobierno no puede domar la inflación, a pesar de que el actual presidente, siendo aún candidato, sostuviera que bajarla era lo más sencillo por hacer. Si bien en sus declaraciones el primer mandatario y funcionarios repiten hoy casi como un credo que la inflación está bajando, los datos del instituto de estadística nacional y las proyecciones de consultoras privadas «amigas» muestran lo contrario.
El protagonismo del titular del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Federico Sturzenegger, creció luego de la salida del Gabinete nacional del ex ministro de Finanzas, Alfonso Prat Gay. Las rencillas entre ambos eran conocidas en el mundillo económico.
El nombramiento en su lugar de Nicolás Dujovne fue leído como un espaldarazo a Sturzenegger y otros pesos pesados del macrismo, como Mario Quintana, Marcos Peña, Juan José Aranguren y Rogelio Frigerio, enfrentados con Prat Gay. Sin embargo, el escenario sufrió modificaciones en el último tramo del año pasado. El fracaso de la política antiinflacionaria fue minando la confianza en el titular del BCRA. El incremento de precios estuvo muy por encima de la meta fijada por la autoridad monetaria en 2016 y 2017. Mientras que en el primer año de mandato de Cambiemos la meta inflacionaria del Central fue del 20-25%, la real alcanzó 41%. Y lo mismo sucedió en 2017: el BCRA estimó un rango entre 12-17%, y según el Indec llegó al 24,8%.

Recalibrando
Esta evidencia obligó a «recalibrar» la meta de inflación. El anuncio fue realizado por el ministro de Hacienda el 28 de diciembre pasado en conferencia de prensa, donde estuvo  acompañado por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, el ministro de Finanzas, Luis Caputo, y el titular del BCRA. El gesto adusto de Sturzenegger lo decía todo: la flexibilización de la meta inflacionaria era una derrota personal. Cabe recordar que a mediados de mayo de 2017, la autoridad monetaria había declarado: «No vamos a cambiar la meta, porque cambiar una meta es no tener meta». Apenas siete meses más tarde, el parámetro se elevó alrededor del 50%, saltando del 8-12% al 15% para este año, y del 3,5-6,5% al 10% para el próximo.
 El «recalibramiento» del parámetro inflacionario fue comunicado en plena corrida cambiaria. Ese día, la divisa estadounidense escaló 67 centavos llegando a cotizar 19,46 pesos. El ajuste de la meta de inflación ampliaba el margen del BCRA para iniciar una leve rebaja en las tasas de interés. Los grandes jugadores «leyeron» esa novedad y aceleraron la dolarización de sus carteras. En otras palabras, una porción de los fondos invertidos en Lebacs se pasaron al dólar agregando presión sobre el mercado cambiario. Esa fue una de las causas de la escalada de la moneda estadounidense en los primeros meses de este año. A su vez, el alza de la cotización del dólar impactó en los precios. Esa evidencia tuvo que ser reconocida por el BCRA luego de que pasara meses afirmando lo contrario. En marzo, la autoridad monetaria se desprendió de 2.041 millones para frenar la suba de moneda estadounidense.


El fuerte aumento de la inflación en el primer trimestre del año permite predecir que la meta «recalibrada» no se cumplirá. La mayoría de los analistas pronostican una inflación igual o superior al 20%. Por caso, la influyente calificadora de riesgo Standard and Poor’s estima que alcanzará el 21%.
En este contexto, el gobierno apuesta a la «moderación» salarial para disminuir el ritmo de aumento de precios. En ese sentido, el oficialismo impulsa recomposiciones salariales cercanas al 15% anual. Para esto, el gobierno cuenta con la ayuda de los sindicatos amigos. El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, seguramente conversó de estos temas con los doce dirigentes que lo acompañaron a una gira por Europa. Esta comitiva incluyó a los secretarios generales de tres sindicatos: el de los trabajadores agrarios (Uatre), conductores de taxis y modelos; y representantes de gremios importantes, como Carne, Químicos, Construcción (Uocra), Obras Sanitarias y Comercio. La mayoría de ellos cerró las paritarias en línea con las pretensiones oficiales. La contribución más importante provino de Armando Cavalieri, ya que el Sindicato de Comercio engloba nada menos que a un millón de trabajadores. El histórico sindicalista de 83 años avaló el «sugerido» 15% (10% en abril y 5% en agosto).