Inflación que no baja
Mariano Borzel
Economista

La inflación, lejos de bajar, se volvió a acelerar en la primera parte del año. En marzo se registró una suba mensual de precios del 4,7% y ya acumula un alza del 11,8% en el primer trimestre. Macri, luego de anticipar que habría un pico en marzo, se animó a proyectar que de ahora en más comenzará a bajar. Pero no es lo que ha estado pasando en casi 4 años de mandato. Discurso y realidad, por caminos enfrentados. ¿Acaso hay mala praxis del que sería el mejor equipo de los últimos 50 años? ¿Tormenta externa? ¿Minimización inicial del problema?  Nada de esto.
La realidad nos entrega pistas todo el tiempo. Una de ellas puede verse a partir de los recientes anuncios del Gobierno, como la suspensión de los aumentos de tarifas de algunos servicios para lo que resta del año. Un reconocimiento del efecto de sus políticas. Otra de las medidas provino del BCRA y consistió en congelar la «zona de no intervención» cambiaria hasta fin de año. Incluso el FMI acaba de dar el visto bueno a la medida, sin importar que colisione con sus recomendaciones de «flotación pura». Pragmatismo preeleccionario.
Por otro lado, se sigue acentuando el sesgo contractivo de la política monetaria, a la vez que se mantiene la política de retraso salarial. Herramientas que el Gobierno no negocia y que impactan de lleno en el mercado interno. Auguran más desocupación y ociosidad de la estructura productiva. Nada de esto podía ser ignorado por un gobierno esencialmente preocupado en modificar los precios relativos de la economía. Esto es, garantizar la rentabilidad de unos pocos sectores concentrados, en desmedro de las pymes y las familias. En ese punto es «exitoso». Como en la fábula de la rana y el escorpión: está en su naturaleza. De seguir 4 años más, este modelo llevará a un deterioro económico y social cada vez más pronunciado.