Irreal
Irreal - BlueArt

Irreal fue una banda rosarina que figura en las páginas de la historia del rock argentino como «el grupo de Juan Carlos Baglietto antes de su desembarco porteño en 1982». Su dimensión tiene ribetes legendarios: no editó ningún disco, no se conocían grabaciones. Hasta febrero de 2019. Una cruzada de coleccionistas dio con un material de audio de los conciertos del 11 y 12 de enero de 1980 en el Teatro de la Paz de San Miguel de Tucumán y puso en marcha la exhumación del mito. Son siete temas, con Baglietto (voz y guitarra), Mario Beto Corradini (guitarra y voz), Juan Chianelli (teclados), Daniel Wirtz (batería), Jorge Llonch (bajo y voz) y Piraña Fegúndez (flauta traversa). Agregaron una pieza que fue banda de sonido de un corto, «Sueño para un oficinista». Y luego Adrián Abonizio (miembro del Irreal fundacional) grabó en 2018 dos temas de aquella época con otros integrantes de la banda. El disco es extraordinario en su valor documental. Rotunda foto de época, linkea con las expresiones más sofisticadas del rock progresivo nacional de mediados de los 70 (M.I.A., La Máquina de Hacer Pájaros, Aquelarre). Temas extensos desplegados como suites y letras alegóricas, como se estilaba. Irreal nació en 1975 y, luego de cambios de integrantes, debió disolverse por amenazas de la SIDE en el amanecer de los 80. Junto con Pablo El Enterrador, de Rubén Goldín y Lalo de los Santos, fue el germen de la Trova rosarina. Lo que se escucha se destaca además por los arreglos vocales y por la pericia compositiva de Abonizio y de Corradini. Corradini es el autor de uno de los temas que más circuló entre una «secta» de fanáticos. La canción se llamó «Cucarachas para el desayuno» y llegó a ser versionada por Pilsen, la banda de Pil Trafa después de Los Violadores. «¿Dónde está el verde mundo que nos prometieron? ¿Dónde está el poderoso rey del universo? ¿En qué bolsillo naufragaron los cerebros?», dice la letra. Preguntas afines a los –parafraseando al debut de Baglietto– tiempos difíciles de un país atenazado por el terror.

Mariano del Mazo