Jojo Rabbit
Taika Waititi

«La comedia es tragedia más tiempo», decía un oscuro personaje de Crímenes y pecados. La discusión es tan vieja como el arte mismo, pero en lo que respecta al nazismo y el Holocausto el cine pareció saldarla desde el minuto uno, a través de Chaplin (El gran dictador) y Lubitsch (Ser o no ser). El desparpajo al que nos tiene habituados el australiano Taika Waititi (Casa vampiro, Thor: Ragnarok) permitía prever alguna controversia, pero no: Jojo Rabbit es por encima de todo una tierna aventura de iniciación. Waititi asume el compromiso al ponerse él mismo en el papel de un caricaturesco Adolf Hitler, el amigo imaginario de Jojo (asombroso Roman Griffin Davis), un chico de 10 años convertido a la causa de las Juventudes hitlerianas. Su madre Rosie (Scarlett Johansson) lo deja hacer, mientras esconde en su casa a una adolescente judía (Thomasin McKenzie). Por vueltas argumentales que mejor no adelantar, el encuentro entre ambos chicos da lugar a una áspera y a la vez encantadora relación.

Mariano Kairuz