La conquista del espacio
Fito Páez - Sony Music

A fines del terrible 2020, salió la edición física de La conquista del espacio, el nuevo disco de Fito Páez. En tiempos de encierro y peste, empieza con un canto expansivo y que se percibe como un ambicioso antídoto: «La conquista del espacio, la conquista de tu libertad, la conquista de mi piano, la conquista de decirnos la verdad». Resulta fundamental desmenuzar las canciones a la vieja usanza, con el precioso arte de tapa a cargo de Max Rompo. La data y las letras son acompañadas por fotos de objetos del siglo XX, como señales de un mundo perdido: un reloj despertador, una plomada, un prismático… ¡libros! Con invitados variopintos (Juanes, Mateo Sujatovich, Ca7riel), y más corto que el anterior, el voluptuoso La ciudad liberada, el álbum es una confirmación del linaje de Páez, ese estilo híbrido y altanero que en los 80 se impuso entre las huellas abiertas por Litto Nebbia, Luis Alberto Spinetta y Charly García. Descontracturado, de la balada beatlesca «Resucitar» al guiño a Elton John y, en el mismo gesto, a Edgar Allan Poe en «Maelström», Páez transita su propio abanico rítmico y letrístico: el rock and roll «Las cosas que me hacen bien» y su línea «Hoy mataron a un pibe en Isidro Casanova de cuatro balazos por un telefonito de mierda en una esquina de Dios», el estupendo «Gente en la calle», junto a Lali, y una mirada social que remite a «11 y 6». En la reiteración y en las obsesiones recurrentes también habita el estilo. Una de los temas más hermosos es la escéptica «La canción de las bestias». Otra de las sorpresas es el mash up realizado con Hernán Coronel, de Mala Fama, una operación que evoca a Tercer Mundo pero desde los pasillos laberínticos de una villa. Nada muy novedoso, todo sólido: Fito Páez avanza en su obra con el paso firme de los clásicos.

Mariano del Mazo