La Innovación al Centro
Darío Dofman
Economista

El 20 de diciembre pasado el Poder Ejecutivo reglamentó la Ley de Economía del Conocimiento, luego de la aprobación definitiva en el Senado, no sin amplios debates y modificaciones. Es una buena noticia la promoción del conocimiento como valor, pero es importante poner en discusión su relevancia como aporte a la independencia económica. La velocidad de los cambios científicos y tecnológicos, incluyendo a los procesos de digitalización, sitúa en un nuevo orden a los países que los generan sobre aquellos que los consumen, no solo como un hecho meramente sociológico sino por sus implicancias económicas. Podría asemejarse, si me lo permiten, a la teoría del Centro y la Periferia, siendo los países centrales aquellos con grandes inversiones en Ciencia y Tecnología, apropiándose del conocimiento, y los periféricos quienes adquieren los beneficios de la innovación y el conocimiento si es que tienen los recursos económicos para hacerlo, como siempre abasteciendo de productos primarios a quienes los transforman. Lo estamos observando con la «guerra por las vacunas» y su inequitativa distribución.
Que en los debates económicos comiencen a utilizarse términos como Sustentabilidad, Economía Circular, Innovación Productiva, Investigación Aplicada, Transición Energética, entre otros, significará que el país estará apostando a su futuro, a la soberanía y estará acercándose al Centro. Las convocatorias de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Económico y la Innovación (Agencia I+D+i), que preside Fernando Peirano, van en ese camino, apoyando a la articulación público/privada que es el modo acelerado de transferir conocimiento. Bienvenida la ley, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y el incremento en su presupuesto.