La ira de Narciso
Sergio Blanco
Con magistral actuación de Gerardo Otero y dirección de Corina Fiorillo, se presenta La ira de Narciso, del dramaturgo uruguayo-francés Sergio Blanco, referente de la renovación de las estructuras teatrales. Se trata de un unipersonal con características singulares, que lo diferencian de otras prácticas del género. Blanco investiga sobre lo que él mismo llama «autoficción», a partir de los cruces y tensiones fronterizas entre ficción y autobiografía, realidad y fantasía, dramaturgia de autor y de actor, autoconocimiento y sátira de sí mismo. Reflexiona sobre las relaciones entre el mito griego de Narciso (el joven que se enamora de su propia imagen reflejada en el agua, muere ahogado y se convierte en flor) y la condición del artista. Una de sus hipótesis es que el artista transforma la realidad y, al mismo tiempo, la inmortaliza, realiza una enunciación metafísica, esencial, de lo real. Arte, sexualidad y violencia son componentes trenzados del relato, en una trama que abunda en humor inteligente. La ira de Narciso es una profunda reflexión sobre los misteriosos vínculos, de límites imprecisos, entre arte, mundo y existencia. Por otra parte, en la puesta de Fiorillo, el actor maneja prácticamente toda la diversa técnica del espectáculo, que incluye proyecciones. Otero despliega en este unipersonal toda su capacidad, superando incluso sus trabajos anteriores (entre otros, Red, Tribus, Tebas Land) por la complejidad del desafío de estar solo en escena. (Timbre 4)
Jorge Dubatti