La lectura en primer plano
Plan nacional
Vuelve a implementarse una iniciativa creada en 1984, revitalizada durante los gobiernos kirchneristas y desmantelada por la gestión de Cambiemos. Distribución de libros de papel y en formato digital con el objetivo de llegar a 10 millones de niños en edad escolar.

(Foto: Shutterstock)

Plan Nacional de Lecturas, así se llama el programa relanzado por el Gobierno nacional que buscará promover la circulación de libros entre los niños en edad escolar, o como se enunció durante el acto presidido por el ministro de Educación, Nicolás Trotta, y la coordinadora del plan, Natalia Porta López, «que la lectura literaria, recreativa, y no solo la de los libros de texto, vuelva a tener un espacio en el aula».
En realidad, se trata de una iniciativa creada durante la presidencia de Raúl Alfonsín, en 1984, discontinuada en los 90 y reimpulsada durante el kirchnerismo, años en los que el Estado nacional llegó a distribuir gratuitamente 40 millones de libros. En 2016, el Gobierno de Mauricio Macri la desmanteló bajo diversos argumentos, incluyendo que en las escuelas ya había «demasiados» libros. Ahora, con esta reedición, se espera llegar a 10 millones de niños y adolescentes de nivel primario y secundario con una inversión inicial para el primer semestre de unos 400 millones de pesos. Además, la distribución estará apoyada por una red federal de mediadores, y habrá un consejo asesor encargado de definir los libros a editar. También se incluirán contenidos en formatos digitales, en línea con los nuevos hábitos de consumo cultural.
En este sentido, durante el acto de lanzamiento se advirtió sobre la situación crítica que delinean las últimas cifras en materia de lectura. En términos de producción cultural,  por ejemplo, mientras en 2014 se imprimían 129 millones de ejemplares –es decir, más de 3 libros por habitante–, en 2018 solo se imprimieron 43 millones, menos de un libro por persona. En igual dirección, la Encuesta Nacional de Consumos Culturales realizada en 2017 expuso un descenso en los hábitos de lectura desde 2013, fecha del último relevamiento, con una reducción de lectores de un 22%.