A la luz del flamenco
Graciela Ríos Saiz

El escenario vacío. Una puesta de luces mínima. Lo que importa es la música y la danza en vivo. Así se plantea A la luz del flamenco, cuidado y a la vez emotivo espectáculo de Graciela Ríos Saiz. El protagonismo lo tienen, por un lado, el guitarrista Manolo Yglesias y el cantaor Carlos Soto López, quienes recorren coplas y letrillas populares de distintas regiones de España, para interpretarlas con esa particular cuota de apasionamiento y doliente sensibilidad que tiene el mundo del flamenco. Por el otro lado, las bailarinas Natalia Bonansea, Noelia Deluca, Luciana Di Lorenzo, Laura Garrido, María Eugenia Seijó y Paula Suárez realizan coreografías dirigidas por la propia Bonansea. En solos, dúos, tríos, la musicalidad, los unísonos y el compañerismo entre las intérpretes son la marca. El desenfreno no llega a desbordarse por fuera de los cauces del zapateo marcado a tiempo, preciso. La misma puntillosidad con la que zapatean y hacen el jaleo entre los dedos; el mismo espacio para la construcción de una danza grupal también lo tienen los matices que aportan las individualidades. Y todo ello se refleja en el vestuario de Bibiana Muñoz, refinado sin ser ostentoso. Para las coreografías de conjunto, siempre elije un elemento compartido (el color bordó o los encajes blancos, por ejemplo), pero a la vez encuentra las versiones personales de ese denominador común, que se adapta a cada bailarina con abanicos, mantillas, castañuelas y sus infaltables faldas con volados. (Teatro La Comedia)

Analía Melgar