La masacre de Kruguer
Luciano Lamberti - Random House - 199 páginas

Algo extraño sucede en Kruguer, un pueblito de ensueño, con apenas 100 habitantes, emplazado al pie de macizos nevados. Los lugareños viven situaciones confusas, inexplicables; voces en la noche, figuras fantasmales, alucinaciones, «comportamientos irregulares»; es algo que está en el aire. ¿Sugestión, trastorno colectivo? Es 26 de junio de 1987, día del pueblo, fiesta de la nieve, y la masacre se desata. Inconcebible, atroz, monstruosa: suicidios, asesinatos, autoflagelaciones, ahorcamientos, descuartizamientos, decapitaciones. Alaridos, sangre, fuego. El infierno en la Tierra. ¿Qué lo ha provocado? ¿Corresponde a lo terrenal una maldición de esa índole? Es una verdad desconocida. La montaña, el secreto de la montaña, he ahí, acaso, el epicentro de la cosa. 30 años después, con apenas unos pocos testigos para referir el delirio, alguien pretenderá reconstruir una historia que es todo un enigma. Fragmentario, dispuesto a la manera de un rompecabezas desmontado, Lamberti utiliza para entramar La masacre de Kruguer (disponga el lector si linkear o no con el inefable Freddy) diferentes recursos narrativos: testimonios de primera mano, guión de un programa de televisión, recreación ficcional, informes de peritos, crónica lisa y llana, racconto histórico, descripciones de fotografías. Fácil de adscribir al género terror, la novela gana en tensión al dosificar los elementos, se construye a través de huecos que solo la voracidad lectora puede colmar. La respuesta, como en su novela anterior, La maestra rural, quizás provenga del más allá. Como en ese film de culto que es Event Horizon, el infierno puede ser cósmico, alienígena, provenir de un otro mundo que nos observa y transforma, o, simplemente, vivir dentro de nosotros.

Hernán Carbonel