La mirada que se separa de los brazos
Exposición colectiva
«¿Será que el arte con sus ficciones poéticas pueden hacernos habitar un posible espacio de emancipación?», se pregunta Florencia Battiti, curadora de La mirada que se separa de los brazos, la muestra colectiva expuesta en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, en el marco de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de América del Sur. Este interrogante es el punto de partida para configurar un diálogo entre los artistas –Ananké Asseff, Rudolph Castro, Gabriela Golder y otros–, en el que hay una doble invocación: la irrupción del disenso, como categoría política y estética del pensamiento del filósofo Jacques Rancière, y la especificidad del espacio que contiene a la exposición (el predio de la ex-Esma), con su carga histórica. Rollos de papel impresos con portadas de diarios locales y estadounidenses durante las últimas dictaduras latinoamericanas (instalación de Voluspa Jarpa). Láminas grabadas con números y nombres de habitantes de las comunidades originarias, que fueron bautizados, y cuyas identidades y relatos historiográficos fueron invisibilizados (Cristina Piffer). La muestra procura dar cuenta de una estética portadora del disenso, donde estén representadas esas voces y relatos que irrumpen y demandan un lugar en el espacio social. Una política estética que suponga una reconfiguración de lo establecido: un orden de consenso, hegemónico, opresor, que debe ser puesto en crisis.
Viviana Vallejos