La naranja mecánica
Anthony Burgess

Anthony Burgess, el autor de La naranja mecánica, sobre la cual Stanley Kubrick hizo su famosa película, también adaptó su relato al formato escénico. El director Manuel González Gil realiza por primera vez en el país este proyecto. No es fácil competir con esos antecedentes en una versión teatral independiente, con escasa producción y dispar conjunto de actores. Sin embargo, es una ocasión propicia para que el argumento imaginado por Burgess dialogue con la Argentina de 2019. La historia se centra en Álex, un adolescente que lidera a Los Drugos, grupo que se dedica a golpear, violar y matar por placer. Cuando Álex es encarcelado, acepta ser el primer presidiario en recibir el «método Ludovico», que consiste en asociar la experiencia de la violencia con sensaciones físicas insoportables. El equipo de González Gil cuenta con la música de Martín Bianchedi, que reversiona partituras de Beethoven. Por su parte, Álex es interpretado por Franco Masini, quien no asciende a los niveles que requiere su desmesurado personaje: primero de sadismo y, después, de sufrimiento durante las sesiones de tormento. Entre los otros siete intérpretes, se destaca Toto Kirzner: encarna, con potencia verosímil, a varios personajes. Fran Ruiz Barlett es, entre otros roles, el capellán, en un logrado estilo engolado y retórico. Y Stella Maris Faggiano, a cargo de todos los personajes femeninos, lleva la parte vocal solista más compleja. (Método Kairós)

Analía Melgar