La preparación de la aventura amorosa
Francisco Bitar - Tusquets - 190 páginas

Francisco Bitar alcanzó una característica, un rasgo, una virtud, que muy pocos escritores argentinos contemporáneos pudieron lograr: un estilo. No es habitual que al leer una primera página o alguna otra al azar, podamos adivinar o, mejor dicho, acertar el nombre del autor. Sucede con la voz narrativa que Francisco Bitar viene consolidando desde sus primeros libros de poemas como El Olimpo, o en los cuentos de Luces de navidad o en la novela breve Tambor de arranque, que lo hizo rodar más allá de su Santa Fe natal. Heredera de las voces en off de las películas del team Pampero, que susurran con el falsete de la objetividad; de la poesía de Joaquín Gianuzzi y de las lecturas de su obra. Bitar absorbe y metaboliza todo lo que entra por los oídos y, también, por la mirada; planea sobre la nuca de sus personajes narrando con distancia el aquí y ahora de cualquiera de nosotros. En su última novela, La preparación de la aventura amorosa, explora las distintas formas del amor en Cerro, un hombre que anda «en algún punto entre los treinta y los cuarenta», que presiente, fantasea, se ilusiona con otra relación, es decir con la posibilidad de otra vida. Ese es el punto de partida y de llegada de Cerro: los distintos amores y desamores; las aventuras sentimentales que protagonizó desde la infancia hasta la adultez; escenas y acontecimientos donde sale transformado. El protagonista logra reencarnar en un otro que arrastra a su yo anterior y al del propio autor, como dijo Bitar en varias entrevistas. Un ser de muchas cabezas que lo mira a los ojos y lo empuja con la fuerza del pasado para recordarle el vértigo y el misterio que aún puede contener y desbordar el amor en la adultez.

Damián Huergo