La urgencia ante el cambio climático
Marcelo Torres

A mediados de mayo, una noticia causó gran inquietud en el ámbito científico y repercutió en medios de todo el mundo. Según un estudio del Instituto de Oceanografía Scripps que recaba datos del Observatorio Mauna Loa en Hawai, la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera es de 415 partes por millón (ppm), la más alta registrada hasta hoy. El metorólogo Eric Holthaus consignó el nuevo máximo durante las mediciones diarias que el Observatorio viene realizando desde 1958. «Esta es la primera vez en la historia humana que la atmósfera de nuestro planeta ha tenido más de 415 ppm de CO2», dijo Holthaus en un tuit largamente reproducido. «No solo en la historia registrada, no solo desde la invención de la agricultura hace 10.000 años, sino desde antes que los humanos modernos existieran hace millones de años», especificó el científico.
¿Por qué es tan preocupante que la concentración de CO2 en la atmósfera sea tan elevada? Sencillamente porque esta es la primera causa de lo que se conoce como «efecto invernadero». En lugar de escapar al espacio, debido a la concentración elevada de CO2, buena parte de la radiación solar «rebota» en los niveles altos de la atmósfera y vuelve hacia la superficie del planeta incrementado su temperatura global.
Ya en octubre de 2018, poco antes de que comenzara la Cumbre Mundial sobre el Clima, el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) publicó un informe en el que científicos de 44 países advertían que, si se sigue al ritmo actual de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), es muy probable que el calentamiento lleve a un aumento de la temperatura global de 1,5 grados Celsius entre 2030 y 2052. A simple vista un grado y medio no parece mucho. Sin embargo, es alarmante.
Basta pensar que desde que el hombre comenzó con la era industrial la temperatura del planeta ha aumentado un grado. Ese único (en apariencia insignificante) grado es responsable de los eventos extremos que se vienen sucediendo en los últimos 40 años. Olas de un calor insoportable, inviernos crudísimos en el hemisferio norte capaces de congelar lagos, ríos y hasta cataratas, derretimiento del hielo del Ártico y del que está sobre el continente antártico –que podría elevar peligrosamente el nivel de los mares–, incendios forestales, sequías, inundaciones, derretimiento de glaciares continentales con su consiguiente pérdida de agua potable, tormentas colosales, muerte de corales, muerte de fauna marina y una larga lista de fenómenos atmosféricos y biológicos que sería tedioso citar. Todo eso solo con apenas un grado de aumento. Pero el escenario es aún peor, ya que los científicos del IPCC estiman que esos 1,5 grados podrían estirarse a 2 grados globales.
La situación actual no solo supone incumplir los objetivos del Acuerdo de París de 2015 firmado por 197 países –quedar por debajo de 1,5 grados en 2100–. De seguir con las políticas actuales de los países, a fin de siglo el planeta habría aumentado 3 grados su temperatura. Según el Banco Mundial, de las 36.200 millones de toneladas de CO2 que se producen al año, tres países son los principales responsables: China (28,21%), Estados Unidos (15,99%) e India (6,25%). Después vienen Rusia, Japón y Alemania. Argentina está en el puesto 28 de una lista de 220 países.
No es un dato menor que Estados Unidos se haya retirado del Acuerdo de París en junio de 2017 oponiéndose a reducir sus emisiones. El país del norte –especialmente en la figura de su presidente, Donald Trump– insiste en no tomar medidas con la excusa de que esto frenaría su economía. Según Trump, el Acuerdo de París «es muy injusto con Estados Unidos».
Uno de los aspectos más preocupantes del cambio climático es que son los países pobres y en desarrollo quienes más están sufriendo sus consecuencias, no solo por su impacto inmediato en poblaciones escasas de recursos económicos, sino especialmente porque los eventos extremos del clima afectan la seguridad alimentaria y el suministro y acceso al agua potable. De no tomar medidas urgentes y drásticas, el cambio climático pronto se transformará en una catástrofe global.


(DIBYANGSHU SARKAR/AFP/DACHARY)