Late el corazón de un perro
Franco Verdoia

Ana (Mónica Antonópulos) es azafata y debe regresar a la casa familiar en «un pueblo del interior profundo de la provincia de Santa Fe», del que decidió irse hace muchos años. Su madre (Silvina Sabater) sufre de síndrome de Diógenes (el mal de los acumuladores compulsivos), y ha transformado la casa en un depósito de basura. Hay que sacar a la «loca» de la casa porque se está viniendo abajo y debe ser desalojada. El reencuentro madre-hija agita el pasado familiar, derriba mitos y devela secretos. Ana vuelve a ver a Hernán (Diego Gentile), bombero, un amor de su infancia. La excelente escritura del texto y la dirección de Franco Verdoia, así como las actuaciones notables de Antonópulos, Sabater y Gentile, hacen de este espectáculo un gran acontecimiento teatral, entre lo mejor de la escena independiente. Hay que destacar la instalación escenográfica de Alfredo Goldstein (a su cargo la dirección de arte), construcción que expresa magníficamente tanto el interior de la casa abarrotada de objetos inútiles, como los cambios en el devenir de la acción. (Espacio Callejón)

Jorge Dubatti