Leda: 100 años
Sebastián Verea y Fernando Molina

Leda Valladares contaba así sobre la noche de 1944 en la que escuchó, por primera vez, una baguala: «Estaba en Cafayate, Salta. Era Carnaval, yo tenía 21 años. Me desvelaron tres mujeres que se detuvieron frente a mi balcón. Después de escucharlas me prometí recuperar semejante regalo de la tierra. Eran rastros de una canción que tenía muchos siglos y estaba desapareciendo». Este año se cumplen 100 años del nacimiento de esta artista, que recorrió el país, grabador en mano, para registrar tonadas, cantos de los cerros, vidalas de los montes, bagualas vallistas, que luego se editaron en una serie de discos llamados, en conjunto, Mapa musical de la Argentina. El CCK le rinde homenaje con una instalación sonora a la altura de su figura. En la sala donde está montada la exposición Leda: 100 años, la cinta de una grabación empieza a correr y las luces del espacio se encienden, poco a poco, así como aparecen en el ambiente los golpes de las cajas chayeras. Y en ese crescendo se revela el canto cósmico, el grito primal que obsesionó a Valladares. De fondo, siempre presente, está el sonido de la naturaleza: el agua, el viento, el paisaje andino. Y en el primer plano de la muestra está ese mapa musical que la artista ayudó a visibilizar, y la poesía anónima que se preocupó por difundir con su trabajo. La instalación, realizada en conjunto por Sebastián Verea (compositor y artista multimedia) y Fernando Molina (arquitecto y artista audiovisual), se traduce en una experiencia sonora y espacial que el espectador habita durante los diez minutos de duración de la pieza, hasta que la vibración de la música se retira. Personaje central del folclore, Valladares nació en 1919, en Tucumán, y murió en Buenos Aires, en 2012. Junto a María Elena Walsh formó, en 1953, el dúo Leda y María, de trayectoria internacional. Y también fue una influencia poderosa para otros artistas de la música popular como León Gieco, Pedro Aznar o Jairo.

Viviana Vallejos