Legado y perspectivas
Moisés Scheinfeld
El Instituto Movilizador le realizó un importante homenaje a su primer presidente, con un acto en Rosario al que asistieron allegados y familiares. Desde ahora, el hall de la filial Litoral llevará el nombre del recordado dirigente cooperativo.
Lautaro Cossia

Ideales que perduran. Daniel Scheinfeld, Form y Paredes descubrieron la placa. (Celeste Morales)

Algunos homenajes revelan tanto la trascendencia de una persona como de una institución. Precisamente, ambas cuestiones se condensaron en el reciente homenaje a Moisés Scheinfeld, abogado y primer presidente del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, entidad fundada en la ciudad de Rosario en noviembre de 1958, como respuesta a la demanda de crédito de los sectores productivos y a la necesidad de incentivar el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas en las distintas regiones del país. Encabezado por Scheinfeld, quien fue su presidente entre 1958 y 1965, el Instituto asumió desde entonces una tarea decisiva como articulador de las cajas de crédito abocadas al financiamiento de comerciantes, agricultores e industriales, además de apuntalar la tarea de profesionales, trabajadores y las más variadas organizaciones de la sociedad civil y la economía solidaria. Más de sesenta años después de aquel hecho fundacional, la filial Litoral del IMFC recordó la figura emblemática de Scheinfeld en un acto que contó con la presencia de Edgardo Form, presidente del Instituto; Iván Pérez, jefe de la filial; Claudia Paredes, presidenta de su Comisión Asesora; y más de un centenar de funcionarios, dirigentes y miembros las cooperativas asociadas. En representación de la familia participó Daniel Scheinfeld, hijo de Moisés, quien realizó una semblanza de la trayectoria cooperativa, política y universitaria de su padre y fue el encargado de descubrir la placa de homenaje que le dedicó el Consejo de Administración del IMFC. A partir de ahora, el hall central de la filial Litoral lleva el nombre de Moisés Scheinfeld.
Por su parte, Form subrayó: «Nuestro presente, al igual que otros momentos difíciles de nuestra historia, invita a recoger el legado de hombres y mujeres como Scheinfeld, que han sido vitales en el movimiento cooperativo argentino. Desde aquellos años, pasando por dictaduras militares, el Fondo Monetario Internacional ha intervenido y condicionado la economía nacional. Y ayer como ahora es necesario y urgente luchar por un modelo de desarrollo inclusivo, solidario y democratizador». En tal sentido, se recordó que en 1966 Scheinfeld publicó el libro Banco Central y cooperativas de crédito, donde enfatiza el valor de la participación asamblearia, la democratización del crédito como motor de la economía y la defensa de la actividad cooperativa ante las reglamentaciones impulsadas por el Gobierno de facto de aquellos años.


Mandato de futuro
Pérez, en tanto, remarcó que la trayectoria de Scheinfeld y la experiencia histórica que atraviesa al IMFC «no deben ser vistas como una mera evocación o recuerdo, ya que en estos ejercicios de memoria se pone de manifiesto un mandato de futuro. Para nuestra institución es central el modo en que ponemos en juego nuestra historia, o el modo en que esa historia interpela los desafíos del presente. Allí radica el verdadero sentido de este homenaje». En la misma línea, Form destacó los esfuerzos que desde hace tiempo se vienen haciendo para articular al sector cooperativo y mutual. Y concluyó: «Es urgente seguir repitiendo que otro mundo no es solamente posible, sino que también es necesario. Hay que promover un desarrollo con inclusión social, con mercado interno pleno, con integración regional».
Como corolario, Paredes manifestó que el cooperativismo es un movimiento de transformación social, pero se necesita extender la formación educativa centrada en principios cooperativos y solidarios y promover formas alternativas de comunicación: «Todos coincidimos en que sin solidaridad no hay futuro. Pero, ¿cómo se enseña? ¿Cómo se transmite? ¿Cómo hacemos conocer la tarea cooperativa? El cooperativismo hoy brinda trabajo a 300 millones de personas, lo que representa el 10% del trabajo registrado del mundo. Sin embargo, aún es escasamente visible el valor y la importancia social, cultural y económica que tiene en el mundo entero». Recuperar el legado de Scheinfeld y la experiencia de quienes han construido la historia del IMFC forma parte de esos desafíos.