Leyenda negra
Osvaldo Aguirre - Tusquets - 192 páginas

Las letras argentinas reúnen una profunda tradición en torno al género policial. Ninguneado por la academia, sus elementos han sufrido también la banalización de los medios masivos. El escritor, poeta y periodista Osvaldo Aguirre está parado en otra vereda. Ya sea para la ficción como para la no ficción, es un digno continuador de aquello que Symns y Ragendorfer bautizaron como «periodismo delincuencial», que nada tiene que ver con mitificar delincuentes sino, más bien, con escucharlos y no privilegiar a la fuente policial como la única voz oficial. Esto aparece, en cierto modo, en la última novela de Aguirre. El autor se basó en un personaje real, Dámaso, pero no siguió al pie de la letra los hechos. Se permitió jugar, amparado por la literatura. Por medio de cuatro voces diferentes (un ladrón, un abogado, una mujer y un periodista) y un notable trabajo de la oralidad, cuenta la historia de ladrones de guante blanco que roban bancos, son detenidos y atraviesan un arduo proceso judicial. Aquí se narra, a veces repitiendo ciertos lugares comunes, la corrupción judicial y el horror del sistema carcelario. Dámaso, el protagonista, se erige como un mito viviente digno de un western suburbano. La sensación general de esta novela la resume García Jurado, abogado defensor de estos bandidos con códigos: «Te puedo jurar que toda la gente buena que conocí está en la cárcel. Entonces tenés que escuchar a los delincuentes (…). Están del otro lado, el lado de los perdedores».

Pablo Díaz Marenghi