Liderazgo en cuestión
Reacomodamientos en la alianza oficialista
En camino a los comicios de octubre el bloque político de Cambiemos cruje entre reproches cruzados por la fuerte derrota en las Primarias y la crisis económica que el Gobierno no logra encauzar. Puja interna para encabezar el posmacrismo.
Daniel Vilá
Periodista

PRO. El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, dos figuras para el recambio. (NA/Juan Vargas)

La crisis generada, según el presidente Mauricio Macri, por una elección que «no sucedió», tendrá graves consecuencias para la continuidad de la alianza Juntos por el Cambio, de confirmarse en octubre los resultados de las PASO. Las controversias entre las distintas fracciones de la alianza gobernante ya son inocultables y están siendo ampliamente difundidas por los medios de comunicación. Mientras Macri se sumerge en un encierro peligroso y, alentado por el núcleo duro de sus partidarios, insiste en ratificar la posibilidad de un balotaje, la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal parece haberse resignado a la irreversibilidad de su derrota. En una recorrida por la localidad bonaerense de Junín se mostró agobiada y expresó sin tapujos: «Todo lo que pude hacer en la provincia ya lo hice».  
En tanto, el jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, observa preocupado como la ola «albertista» amenaza con llevárselo puesto. Si bien su situación es más aliviada –solo le faltan unos pocos puntos para llegar al 50% necesario para imponerse en la contienda– debe cargar con la mochila de una dramática coyuntura socioeconómica y con la extendida resistencia a su gestión que se manifiesta en la zona sur de la ciudad, donde residen los sectores más desprotegidos de la sociedad porteña, lo cual podría impedir su victoria en la primera vuelta y lo arrojaría a una segunda instancia de imprevisible final.
Por otra parte, los aliados radicales del Pro –profundamente divididos– han centrado sus esfuerzos en conservar su representación parlamentaria y evitar que los conflictos que los aquejan deriven en la dispersión de sus fuerzas. Hay indicios, incluso, de que una vez concluidos los comicios, iniciarían un proceso autonómico que comenzaría con la conformación de bloques legislativos propios.
La incógnita a despejar es quién habrá de heredar el timón de la escorada nave cambiemita –usando una metáfora marinera tan del gusto del presidente– si, como todo parece indicarlo, Macri se ve obligado a resignar la capitanía. Que haya perdido la batalla no implica que Vidal abandone la lid. Por lo pronto, ha instruido a los intendentes de su espacio para que, de ser necesario, promuevan el corte de boleta, con el fin de preservar territorio. Que su intención no es rendirse lo ratifica el hecho de que haya impulsado en la Legislatura el tratamiento en comisión de 42 pliegos para designar jueces y fiscales. Pese al rechazo de las bancadas de Unidad Ciudadana-FPV, PJ y Frente Renovador, cuyos integrantes se mostraron indignados ante la maniobra, los representantes de Cambiemos ya lograron la aprobación en la Comisión de Asuntos Constitucionales. Entre las designaciones que la gobernadora busca impulsar se destacan las dos vacantes que deben cubrirse en el Tribunal de Casación Penal, que es la máxima autoridad en la materia. La mandataria provincial se propone también abandonar la confrontación abierta con su principal rival, Axel Kicillof, que tan pocos réditos le ha dado. Las recetas duranbarbistas fueron a parar al cesto de la basura y el nuevo rumbo adoptado incluye prudencia extrema en los contactos con la prensa, recuperación de la imagen calma y comprensiva que supo construir el marketing vidalista, reducción abrupta de la actividad en las redes sociales, emisión de mensajes que privilegien «el consenso y el diálogo» e incentivar las visitas a domicilios y lugares seleccionados en distritos considerados clave, pese a que una experiencia reciente en San Fernando concluyó con insultos y abucheos.
El margen de acción de Vidal es más que limitado ya que el Gobierno nacional no le ha otorgado los fondos que reclamó para afrontar una coyuntura caracterizada por las carencias alimentarias, el permanente drenaje de puestos de trabajo y el derrumbe del comercio y la industria. La gobernadora contaba con ellos para anunciar una serie de medidas tendientes a reforzar su predicamento y debieron ser suspendidas. Entre los módicos paliativos informados se cuenta un incremento en los valores de la comida de los comedores escolares de un 20% en dos tramos, poco más de 5 pesos por alumno, que elevarán la suma diaria a la irrisoria cifra de 33 pesos, menos que lo que cuesta un alfajor. Se estima, asimismo, que dadas las decisiones económicas adoptadas por el Ejecutivo nacional, la provincia de Buenos Aires dejará de percibir unos 4.000 millones coparticipables.

Deudas y prioridades
Un problema nada menor es el de la herencia que dejará Vidal. Según un informe elaborado por el Instituto para el Desarrollo Económico y Social de Buenos Aires (IDESBA) de la CTA de los Trabajadores, la deuda actual ha registrado un aumento de 447% respecto de 2015, con el agravante de que el 82% de la misma ha sido contraída en moneda extranjera. Sin embargo, la gobernadora sigue siendo la figura más popular de Juntos por el Cambio, factor que debe considerarse a la hora de analizar la sucesión de Macri.
A Horacio Rodríguez Larreta, su principal competidor en el liderazgo de la fuerza, las cosas no le van mucho mejor en cuanto al endeudamiento. A pesar de que la recaudación de la Ciudad de Buenos Aires puede compararse con la de importantes ciudades de Europa, se incrementó considerablemente el stock de deuda que hoy ronda los 3.000 millones de dólares y se destina a su pago el 8% del presupuesto. Además, en el distrito se destruyeron 40.000 puestos de trabajo en los últimos 18 meses, según un informe de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo. La desocupación asciende actualmente al 10,7% sin que se hayan implementado políticas de contención. Por el contrario, la persecución a la venta ambulante y las trabas que se han impuesto a los recicladores urbanos agravaron el cuadro.
Otro aspecto conflictivo de la gestión de Larreta es el de las prioridades. Mientras los hospitales carecen de los insumos necesarios y las escuelas presentan notorias deficiencias edilicias, en 2019 la subsecretaría de Vías Peatonales invertirá 2.600 millones en el mantenimiento de las veredas porteñas, una cifra que supera el monto que se destina a infraestructura escolar y a los subterráneos. Desde la oposición se ha denunciado que las empresas contratadas son las mismas que aportaron importantes sumas a la campaña electoral de Macri. Pero no son estas cuestiones las que más preocupan al jefe de Gobierno. Curiosamente, un hecho aparentemente nimio, como lo es la viralización de una cumbia con el estribillo «Macri ya fue, Vidal ya fue, si vos querés, Larreta también», que se canta y baila con una divertida coreografía en todos los barrios de la ciudad, ofusca a los funcionarios porteños de Cambiemos. Es que la pieza se ha convertido en una contundente arma publicitaria para propagandizar la candidatura de Matías Lammens, propuesto por el Frente de Todos para suceder al actual mandatario.
Si, en un improbable escenario, Kicillof amplía su ventaja sobre Vidal y Larreta no logra imponerse el 27 de octubre y luego pierde en el balotaje, el reacomodamiento de lo que reste de Juntos por el Cambio se centraría en la fidelización del sector de la derecha más virulentamente antiperonista de la fuerza. Una tarea que le viene como anillo al dedo a Elisa Carrió.