Londres bajo fuego
Babak Najafi

Nadie esperaba demasiado de Londres bajo fuego. Filmada con un presupuesto importante (60 millones de dólares), replica el modelo de Ataque a la Casa Blanca, pero cambia el escenario: ahora se trata de un grupo de fanáticos islámicos que arma un tremendo lío en el funeral del Primer Ministro británico y obliga al sagaz presidente estadounidense (Aaron Eckhart) a sacar a relucir su dimensión heroica, con el apoyo de un aplomado vicepresidente encarnado por el veterano Morgan Freeman. Naturalmente, el argumento es disparatado y con una resonancia política grotescamente parcial, pero a esta altura es un poco destemplado medir con esa vara a este tipo de producciones de Hollywood. Entonces queda pensar a Londres bajo fuego simplemente como película de acción. Y el iraní Babak Najafi consigue contestar a las bajas expectativas filmando una serie de escenas que, en los mejores casos, remiten a Comando, emblema del cine de género, con Arnold Schwarzenegger como figura. Es de esa manera –suspendiendo toda exigencia de verosimilitud, pensándola como homenaje, entregándose al vértigo de balaceras hiperbólicas– como puede disfrutarse de este film patriotero, pirotécnico y atolondrado, pero para nada aburrido.

Alejandro Lingenti