Los errantes
Olga Tokarczuk - Anagrama - 386 páginas

Este año, con delay, superpuesto con el ganador de 2019 (Peter Handke, para los distraídos), también llegó el elegido de la edición 2018 del Premio Nobel de Literatura. Mejor dicho, la elegida: la polaca Olga Tokarczuk. En las diferentes reseñas que acompañaron el anuncio del premio, de los tres libros de cuentos y las ocho novelas que lleva publicadas Tokarczuk, se destacaba Flights, ganadora del prestigioso Premio Man Booker Internacional. La editorial Anagrama lo acaba de editar con el acertado título Los errantes. Y, desde las primeras páginas, una voz variable, compuesta de notas de viaje, de relatos propios y de otros ajenos, nos hace olvidar del cotillón mediático por el cual tenemos ese libro entre las manos. Los errantes comienza con un autorretrato, un boceto inacabado que bien podría ser el de la propia Tokarczuk. En su prosa, que se va ampliando a lo largo del texto, no hay un yo único, autorreferencial. Por el contrario, es un yo que se va armando mientras avanza, que se expande y le permite mutar y transformarse con lo que encuentra a su paso, tal como sucede en las travesías. Los errantes no es una novela ni un libro de cuentos, menos uno de ensayos, aunque de todos los géneros toma sus procedimientos. En su mixtura se asemeja a un cuaderno de notas de viaje, donde encontramos reflexiones sobre aeropuertos como las ciudades-Estado del futuro, conferencias sobre la psicología del viajero, crónicas de hotel, conversaciones entre peregrinos (en su mayoría científicos) y, sobre todo, quizás en las páginas más ricas del volumen, relatos largos de distintos siglos y geografías que, como lectores, pisamos y disfrutamos gracias a las palabras de Tokarczuk.

Damián Huergo