Los hombres son todos iguales
Sergio Olguín - Tusquets - 184 páginas

El autor de la serie de novelas policiales protagonizada por Verónica Rosenthal (que en su versión televisiva fue encarnada por Eva de Dominici) regresa al cuento con once relatos que expanden, todavía más, su universo literario. Los hombres son todos iguales consta de diversas obsesiones, preocupaciones y detalles en torno a fisuras cotidianas, relaciones de pareja que se desmoronan, el fútbol, el hampa, lo oriental, padres ausentes y una atenta mirada al universo femenino. El escritor retrata a una madre soltera que se encuentra con el amor de grande y de un modo inesperado («Una casa frente al mar»); a un hijo al cual le intriga el peculiar oficio de su padre («El reino del Siam»); dos amigos que se reencuentran después de años a los cuales los une el delito («Ladrones de bicicletas»); o una Buenos Aires postapocalíptica en donde dos adolescentes reviven el clásico de Shakespeare («Pasko y Julieta»). En estos textos, Olguín utiliza diferentes narradores, muchos de ellos omniscientes, que eligen muy bien qué revelarle al lector y qué no, lo mismo que hasta dónde prolongar la acción, dónde detenerse, cuándo hacer silencio. El autor logra una amalgama curiosa entre violencia y ternura: lleva al lector de las narices, lo sacude y lo sumerge en la trama desde el principio. Como en el inicio de «Recetas», su cuento más autobiográfico: «Mi padre comenzó a morir el día que atropellaron a su perro».  El fundador de la emblemática revista V de Vian y cofundador de El Amante logra conmover desde una sencillez compleja, que parece fácil de imitar pero que demuestra ser el fruto de un arduo trabajo de corrección y edición en busca de la palabra justa.

Pablo Díaz Marenghi