Luchar y crear
Ángel Petriella (1947-2019)
Doctor en Sociología, referente de Idelcoop y uno de los mentores del Instituto Universitario de la Cooperación, será recordado por sus valiosos aportes al movimiento cooperativo nucleado en el Instituto Movilizador y en el Banco Credicoop.
Cora Giordana

Para siempre. El dirigente dejó como legado un importante acervo teórico y práctico. (Horacio Paone)

El fallecimiento de Ángel Petriella constituye una dolorosa pérdida para el movimiento cooperativo nucleado en el Instituto Movilizador y en el Banco Credicoop. Su figura condensó aspectos que lo destacaron como un dirigente valioso, cuyos aportes fueron la base para muchas de las iniciativas que distinguen al cooperativismo con visión transformadora. Doctor en Sociología, forjó una fecunda trayectoria en diversas entidades: fue gerente de Recursos Humanos del Banco Credicoop desde su fundación y en los últimos años se desempeñó allí como asesor de Presidencia. También participó en los ámbitos educativos y culturales del Instituto: formó parte de la fundación y el desarrollo del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini y fue presidente de Idelcoop Fundación de Educación Cooperativa desde 2011 hasta 2018, cuando asumió el desafío de conducir como rector el Instituto Universitario de la Cooperación (IUCOOP), del cual fue mentor y motorizador. «La creación de IUCOOP forma parte de una estrategia que está en el ADN de este movimiento, no es una idea coyuntural, sino que forma parte de las herramientas clave para nuestra visión transformadora de la sociedad», decía en una entrevista brindada a Acción en 2017. Y definía al proyecto, que hoy ya está brindando sus primeros cursos, como «un espacio de encuentro de saberes y de proyección de pensamiento crítico para el fortalecimiento de la economía social y solidaria». También fue parte de la creación del Programa de Fortalecimiento Institucional, dirigido a dirigentes y asociados del Banco Credicoop de todo el país.

En las aulas
Petriella tuvo, por otra parte, una vasta experiencia académica. Fue profesor titular de la Universidad de Buenos Aires en la cátedra de  Sociología de las Organizaciones, en la Facultad de Ciencias Sociales, y se desempeñó como profesor invitado en varias cátedras de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). También fue profesor extranjero invitado por la Universidad de La Habana, República de Cuba. Lúcido y riguroso intelectual, escribió los libros Contraviento. Organizaciones y poder, Cooperativismo ayer, hoy y siempre y Fusión y cambio organizacional en el cooperativismo de crédito, entre otros. También realizó publicaciones sobre desarrollo organizacional y recursos humanos.
«Ángel tenía un atributo poco común: combinaba una gran capacidad organizativa, la elaboración de un eficaz pensamiento estratégico y lograba sistematizar lo creado con un alto vuelo teórico. Es decir, condensaba atributos que suelen estar repartidos entre “teóricos” y “prácticos”.  Atento siempre a los procesos que ocurren dentro de nuestras organizaciones, los desplegaba considerando los contextos variables que nos limitaban o potenciaban. Su pensamiento y su voz han sido aportes sustantivos para contribuir a afrontar los grandes desafíos que nuestro movimiento debió asumir», señala Pablo Imen, vicerrector del IUCOOP. Otro valor que destaca de Petriella es su labor de formar a las jóvenes generaciones.
«En todas estas cuestiones con las que queremos reconocer su historia, su memoria, su legado, cabe consignar también su alegría y el afecto puesto en el vínculo, el respeto a sus eventuales interlocutores/as, su acompañamiento amoroso, sin ninguna concesión frente a los señalamientos que debieran hacerse para perfeccionar la obra o advertir de errores; y su convicción», añade Imen. Y concluye: «Por todo esto es posible aventurar –aunque hoy nos atraviese el dolor y la tristeza– que Ángel  seguirá en nosotros y nosotras. Y seguirán vivos su obra y su método. Y él, que nos enseñó a luchar y a crear, está en las batallas y creaciones que continuamos inspirados en él. Nos ayudó a articular la aspiración y la construcción. O en palabras más clásicas: nos enseñó a  mirar a las estrellas con los pies bien firmes en la tierra».