Macro del COVID
Rodrigo López
Economista

Las crisis internacionales suelen ser expresadas bajo la figura del contagio. En la jerga económica es habitual el uso de términos médicos. La propia palabra crisis viene de la medicina. Hay otras como depresión, inflación, shock, déficit, insuficiencia, flujo, circulación, recuperación, pánico, calma, operación, enfermedad holandesa, paro súbito. Ante el COVID-19, la asociación entre economía y salud se vuelve inmediata. La CEPAL sostiene que América Latina caerá un 9,1% en 2020 y la desocupación será del 13,5%. Algunos cuestionan las políticas económicas de nuestro país, señalando la cuarentena, el aumento del gasto y la emisión como responsables de la caída de la actividad y de las presiones cambiarias. Pero en el reciente Estudio Económico de América Latina y el Caribe de la CEPAL, titulado «Principales condicionantes de las políticas fiscal y monetaria en la era pospandemia de COVID-19», puede verse que Argentina enfrenta igual escenario que el resto de la región, y que más allá de las diferencias de instrumentos micro (como el IFE, ATP, moratorias), las medidas macro fueron prácticamente las mismas.
En América Latina la caída de la actividad y del precio internacional del petróleo está afectando los ingresos públicos, mientras los gastos aumentaron para hacer frente a los efectos de la pandemia. Los bancos centrales bajaron las tasas y crecieron los agregados monetarios de forma notoria. La volatilidad de los mercados financieros se ha reflejado en toda la región, produciendo fuertes fluctuaciones en los tipos de cambios. Ello llevó a mayores intervenciones cambiarias y el uso de las reservas. Como en salud, en economía lo que te salva es un buen diagnóstico y la interconsulta. Argentina no se automedica, aplica el protocolo que están recomendando los doctores y especialistas de la CEPAL y otros organismos internacionales.