Mamá, mamá, mamá
Sol Berruezo Pichon-Rivière

La ópera prima de Sol Berruezo Pichon-Rivière tiene la particularidad de estar realizada íntegramente por mujeres delante y detrás de cámara. No es casual, aquello que narra está íntimamente ligado con el universo femenino, con sus miedos y anhelos a cuestas. Cleo (Agustina Milstein) está ingresando en la adolescencia, mientras transita las consecuencias de la muerte de su hermana. Su madre (Jennifer Moule) sigue en shock por la tragedia y no puede brindarle contención. La brutalidad del pasaje de la niñez a la adolescencia se representa en ese infortunio familiar, esa inocencia que de un día para otro deja de existir por un brusco golpe de realidad. La película está contada desde la óptica claustrofóbica de la niña, con planos cerrados que dejan lo importante fuera de campo y le imposibilitan ver y comprender (al espectador y a la protagonista) la totalidad de la situación. Pero la debutante realizadora de solo 24 años va más allá y trata de captar las emociones percibidas por la niña con sorpresa y espanto. Sus primas (Chloé Cherchyk, Camila Zoloezzi y Matilde Creimer Chiambrando), en ausencia de su madre y de cualquier figura masculina, tratan de prepararla para el mundo o, mejor dicho, para lo que el afuera espera de ella. Una expectativa expresada con la crueldad propia de una película de terror. Tras un largo recorrido por festivales que incluye la Berlinale, San Sebastián y Mar del Plata, Mamá, mamá, mamá se puede ver en la plataforma Puentes de Cine.

Emiliano Basile