Más allá de la pandemia
Paula Mosesso
Economista

En su último informe, la CEPAL señala: «La economía mundial experimentará su mayor caída desde la Segunda Guerra Mundial en un proceso sincrónico sin precedentes». Según las cifras del organismo, América del Sur será la región más perjudicada con una caída del PIB del 9,4% en 2020. En Argentina, las consecuencias de la pandemia agravaron significativamente una economía que ya estaba en crisis y con una deuda externa imposible de afrontar. Solo con el FMI, la estructura de vencimientos implicaba un desembolso de 42.000 millones de dólares en 2022 y 2023, tres veces el saldo comercial argentino de 2019. Así las cosas, luego de dos años de recesión, el PIB se redujo casi un 5% en el primer trimestre de 2020 y se espera que en el segundo la caída sea aún mayor. Es por ello que, contrariamente a lo que intentan instalar algunas voces, luego de haber desplegado una batería de medidas para atemperar las consecuencias del COVID-19 (el IFE y el ATP entre otros), el Gobierno nacional ya está evaluando medidas pospandemia. Como bien lo señaló Joseph Stiglitz: «Los mercados por sí mismos no son apropiados para manejar esta situación», algo que en Argentina conocemos bien. Se reforzaría el Programa «Potenciar Trabajo» apuntando a crear 300.000 empleos en sectores mano de obra intensiva en los que el Gobierno pagaría una parte de los salarios, el IFE se transformaría en una «renta básica» más focalizada, y se contempla un plan de obras públicas que abarcaría a todo el país, junto con el relanzamiento de los créditos ProCreAr. Por supuesto que, de no haber ingresado el coronavirus a nuestras vidas, el escenario sería otro. Pero no se puede volver el tiempo atrás, y dadas las circunstancias, hay que seguir hacia adelante de la mejor manera posible. Y eso es lo que se está haciendo.