Medidas
En el bar
Rudy

(Ilustración: Hugo Horita)

Tardecita en el bar. En la mesa de siempre, Rebequita y Tobías meriendan una discusión o polemizan un café con leche, ustedes sabrán.
–Rebequita de mi faro del fin del mundo, ¿querés otra medialuna?
–Ay, Tobías de mis cinco semanas en globo, ¿por qué te has venido tan decimonónico, tan hiposensible, tan clasemediático, tan poco alérgico a la situación econométrica? ¿Cómo es posible que dejes de lado las condiciones actuales de crisis, en la que la mayoría de la gente no solamente no llega a fin de mes, sino ni siquiera a «fin de día»? ¡La clase media come menos que antes, y no porque eso sea fashion en Europa, Tobías! ¡Ni siquiera porque quieran imponer la moda y hacer creer que el populismo nos quiere gordas y gordos y gordes!
–Rebequita de mis veinte mil leguas de viaje submarino: entiendo y comparto los principios sociales que has establecido, pero ¿qué tiene que ver eso con mi pregunta?
–¿Pero nunca fuiste niño o niña vos? ¿Nunca te decía tu progenitora, o quien ejerciera la función nutricia la expresión: «¡Comé, comé, que en Europa los niños pasan hambre!». ¡Bueno, ahora la crisis europea se vino para acá y la dejamos entrar sin pedirle visa. ¡No podes pedir una medialuna, Tobías, ya te lo dije: ¡una sextiluna, una octoluna, una dodecaluna, y si seguimos por este camino, una icosaluna, va a ser lo máximo que vas a poder pedir!
–Perdón, Rebequita de mi vuelta al mundo en ochenta días, te pido todas las disculpas que tengo, y si necesitás más, voy al banco y saco un crédito para conseguirlas.
–No se trata de que yo te disculpe o no, mi Tobías de la Tierra a la Luna, el problema es que decís cosas poco convenientes, después en las encuestas no medís bien, y no sos candidato.
–Pero Rebequita de mi Julio Verne, ¡yo no soy candidato!
–¡Claro que no lo sos, porque medís mal en las encuestas!
–¡Rebequita, yo NO quiero ser candidato!
–«¡No quiero, no quiero!». Eso guardátelo para cuando juegues al truco con tus amigos, Tobías recargado! ¿A quién le importa lo que vos querés o no? ¡Los que miden mejor son candidatos, y los que no, no! Le guste a quien no le guste.
–¿Candidato a qué, Rebequita?
–¡Eso también lo deciden las encuestas! Ahora, si querés ser más popular, ¡andá y decile al moce que nos traiga una centiluna y mermelada de arándasi!
–¿No será «arándano»?
–Era, pero estamos cerca de las elecciones, y si querés medir en las encuestas, tenés que saber que el «SÍ» garpa mucho más que el «NO». ¿Todo te lo tengo que enseñar, Tobías de mis poderes plenipotenciarios?