Medio siglo con Borges
Mario Vargas Llosa - Alfaguara - 108 páginas

Dice Hernán Casciari en su relato «Borges, desde el tablón»: «Para ser hincha de Borges, pero hincha en serio, ojo, es necesario ir todos los domingos a la cancha. No vale ser “simpatizante”. Borges dijo todo lo necesario que había para decir en el mundo. Si no tenés bien clarito esto, no podés ser hincha». Es que, sabemos, cada partido es distinto a otro, como cada lectura es irrepetible. Cada aproximación a su obra revela «nuevos secretos y sutilezas», dice Mario Vargas Llosa en el prólogo de Medio siglo con Borges, una colección de entrevistas, reseñas, conferencias y artículos publicados en medios limeños, brasileños, porteños, mejicanos y europeos entre 1963 y 2018. El volumen abre con un poema («Borges en la casa de los juguetes»), al que se le suman el extenso y analítico «Ficciones», una entrevista en París, una comparación ligera con Onetti, la Francia borgeana de fin de siglo, una descripción minuciosa de su casa o el sutil repaso de las reseñas que publicaba en la revista El Hogar. Si bien la de Vargas Llosa es una postura condescendiente, de ciega admiración, también establece una mirada crítica, como cuando afirma que «su obra adolece, por momentos, de etnocentrismo cultural. El negro, el indio, aparecen a menudo en sus cuentos como seres ontológicamente inferiores, sumidos en una barbarie». Asunto recurrente el de la política, donde ambos optan por enfoques ideológicos similares; diatribas contra los nacionalismos y la «ominosa tiranía» de Perón; un Borges ajeno a todas las ignominias del mundo; porque, como el mismo autor peruano concluye, no es verdad que la obra de un escritor pueda abstraerse por completo de sus ideas políticas.

Hernán Carbonel