Mientras se vuelan los campos
Raquel Albéniz

Con dramaturgia de Raquel Albéniz, actuaciones de Coni Marino, David Masajnik, Claudio Pazos y codirección de Albéniz y Paula Etchebehere, acaba de reponerse Mientras se vuelan los campos. La pieza instala al espectador en un paisaje campestre y apocalíptico: una sequía determina un futuro incierto y en el lugar se sobrevive con los resabios de lo que alguna vez fueron los recursos habituales. Un hombre y una mujer enfrentan esa cotidianeidad sin demasiadas expectativas, apenas satisfechos porque aún consiguen extraer agua. Hasta que llega Aira, un vecino, con una gallina a la que cuida como si fuera un tesoro y con la que piensa competir en un concurso. Con estos elementos, la dramaturga construye un universo compacto en el que, más allá de los matices trágicos, hay mucho espacio para la comicidad. A tono con esta premisa, la escenografía de Nacho Riveros delinea con unos pocos elementos la sustancia de esta espacialidad degradada, en donde se suceden una serie de enfrentamientos entre los tres personajes. Las composiciones de los intérpretes se concentran en el decir y en la rusticidad de los movimientos, sin por ello caer en la caricatura fácil. El campo, poseedor de fuertes tensiones y episodios de alto contenido simbólico, adquiere en esta obra un lugar preponderante y ciertamente emotivo. (CCC)

Ezequiel Obregón