Misión Nueva Pompeya
Depto. General Güemes – Pcia. del Chaco

La expresión arquitectónica más antigua que subsiste dentro del territorio chaqueño no está en Resistencia. Sus muros de rojo ladrillo brotan a 480 kilómetros de la capital, cerca del primitivo cauce del río Bermejo, entre las densas arboledas de El Impenetrable. Se trata del núcleo edilicio de la ex Misión Nueva Pompeya, primera de las tres reducciones que la orden franciscana plantó en el Gran Chaco a inicios del siglo XX para ofrecer al aborigen un camino más clemente que la explotación en obrajes y algodonales. El conjunto, declarado monumento histórico nacional en 1989, se alza hoy frente a la plaza del apacible pueblo. Incluye una capilla de almenado campanario, un convento, un colegio, viviendas, un patio interno con aljibe y, envolviendo sus flancos, galerías techadas con tejas de palma. Todo fue realizado por mano nativa con materiales del lugar. Nueva Pompeya se fundó en 1900. Medio siglo más tarde, doblegados por las sequías y el desinterés gubernamental, los franciscanos abandonaron la misión, dejando a sus pobladores en una disgregadora orfandad. La memoria wichí, sin embargo, rescata su ciclo como una época de paz, trabajo y abundancia.

Roberto Cinti