Movilización por la vida y la dignidad
Declaración del IMFC por el Día Internacional de la Mujer

Como cada año, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos emitió una declaración para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Tras destacar los aportes a la lucha por la igualdad de derechos de pensadoras y dirigentes como  Olympe de Gouges y Clara Zetkin, de las primeras sufragistas y, más adelante en el tiempo, de escritoras como Simone de Beauvoir, el documento recuerda que se proclamó el 8 de Marzo como el Día Internacional de la Mujer en homenaje a las mujeres trabajadoras que fueron quemadas vivas en la fábrica textil Cotton, de Nueva York, por haber reclamado una jornada laboral de ocho horas.
 «Más recientemente, el movimiento de las mujeres adquirió una nueva y creciente dimensión a nivel mundial, al punto de constituirse en una fuerza que gravita en el escenario político, económico, social y cultural», afirma el documento. En este punto destaca, en la Argentina, el Encuentro Nacional de Mujeres y el colectivo Ni Una Menos como organizaciones clave para impulsar movilizaciones contra la violencia de género para la erradicación de feminicidios.  «Así, la lucha fue creciendo en dimensión e incorporó más reivindicaciones frente a otra de las caras de la violencia: la económica. Con ese objetivo estratégico, el movimiento de mujeres impulsó el Primer Paro Internacional bajo el lema “Si nuestra vida no vale, produzcan sin nosotras”», señala el documento.
En este sentido, comparte datos de la OXFAM –una entidad formada por 17 organizaciones no gubernamentales nacionales que realizan labores humanitarias en 90 países, dependiente de la CEPAL (Centro de Estudios Económicos para América latina)– que afirman que «si una única empresa se encargase de realizar todo el trabajo de cuidados no remunerados que llevan a cabo las mujeres de todo el mundo, su facturación anual ascendería a 10 billones de dólares, 10 veces más que Apple».
En otro tramo, la Declaración afirma: «Las mujeres cooperativistas participamos activamente en cada instancia de esta movilización, aportando nuestra identidad, basada en los valores y principios de la cooperación. Lo hacemos, en primer lugar, porque hoy sufrimos un gravísimo atropello contra el principal derecho, el de la vida misma. En este sentido, consideramos que, junto con la organización y el protagonismo de las diversas expresiones de la sociedad civil, es indispensable garantizar la presencia activa del Estado a través de políticas públicas eficaces, elaboradas con el aporte de los especialistas en esta temática». Y advierte que tanto las vidas de las mujeres como  de gran parte de la comunidad «corren peligro en esta época de globalización neoliberal, debido a la precarización de las condiciones de trabajo y existencia misma de los sectores más débiles y postergados».
La creciente concentración de la riqueza, producto de la inequidad del modelo predominante a nivel global, «afecta sobre todo a las mayorías vulnerables y muy especialmente a las mujeres», subraya la Declaración. Además, sostiene: «Nos movilizamos con demandas intersectoriales, por la defensa de la vida, por la igualdad de oportunidades, por igual remuneración por igual trabajo, por el acceso universal a los servicios de salud reproductiva, por los derechos de todos los sectores discriminados por su orientación sexual. Por la erradicación de la cultura machista y xenófoba, por el respeto a las múltiples identidades, por una convivencia pacífica entre los pueblos, por la igualdad de género y la justicia social».
El documento finaliza citando palabras de Simone de Beauvoir: «El día que una mujer pueda no amar con su debilidad, sino con su fuerza, no escapar de sí misma, sino encontrarse, no humillarse, sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no de un peligro mortal».