Mucho más que un trámite
La extradición de Facundo Jones Huala
El aval de la Corte Suprema al reclamo chileno motivó un pronunciamiento del Comité de Derechos Humanos de la ONU que pide que se suspenda el proceso. El rol del gobierno argentino y la persecución de la causa mapuche.
Francisco Peralta

Líder. Nacido hace 32 años en Bariloche, es lonko (autoridad) de su comunidad. (TÉLAM)

Cuando la Corte Suprema de Justicia de la Nación puso fin a las instancias judiciales que se llevaron a cabo en torno al pedido de extradición a Chile de Facundo Jones Huala, quien por esa misma solicitud ya había sido juzgado en 2016, liberado por declararse nulo el proceso y nuevamente encarcelado el 27 de junio de 2017, puso al gobierno del presidente Mauricio Macri ante la decisión de extraditar o no a un ciudadano registrado como argentino. Muchos pidieron al presidente que haga uso de su facultad de no conceder la extradición, pero la voz más fuerte sonó el 5 de septiembre cuando el Comité de Derechos Humanos de la ONU notificó a la Argentina que debía suspender el proceso hasta tanto un grupo de 18 expertos independientes concluya un análisis exhaustivo de las condiciones jurídicas y las posibles consecuencias que tendría el traslado, la prisión y su posible juzgamiento en Chile.
Hasta la aparición de la ONU, el trámite podía continuar por su vía normal sin mayores consecuencias para el país, es decir, si el presidente decidía no emitir opinión, la extradición debía concretarse, pero contemplando otra circunstancia: como Jones Huala está procesado por otras causas surgidas en Argentina, primero tendría que cumplir las instancias que le exija el Poder Judicial argentino para recién después ser extraditado.
Independientemente del derrotero que siga el proceso de extradición del dirigente mapuche, es importante precisar algunas cuestiones respecto de su figura: Facundo Jones Huala nació hace 32 años en Bariloche y vivió en diferentes lugares de la Patagonia argentina y chilena. En Chile acompañó protestas contra la instalación de hidroeléctricas y forestales. La Justicia argentina ha dicho que del otro lado de la cordillera solo puede ser juzgado por su presunta participación en un «incendio en lugar habitado y por tenencia de un arma de fuego»; por esos hechos permanece imputado. Los comuneros que fueron detenidos junto a él en 2013 ya fueron absueltos, salvo una mujer que fue condenada a 61 días de prisión por encubrimiento. En ninguna causa Facundo está acusado de atentar contra la vida de personas, a pesar de ser objeto de numerosas difamaciones en ese sentido.

Autodefensa
Es el mayor de seis hermanos e hijo de María Isabel Huala y Ramón Eloy Jones Huala. En los últimos años forjó su identidad como lonko (autoridad) con el aval de las autoridades espirituales que rigen la cosmovisión mapuche.
En marzo de 2015 inició un proceso de recuperación territorial de 1.200 hectáreas bajo el nombre de Lof en Resistencia Cushamen, contra una estancia del magnate italiano Luciano Benetton, que tiene casi un millón de hectáreas en la Patagonia. Desde sus primeras apariciones, Jones Huala planteó la autodefensa y el sabotaje como prácticas válidas para sostener la recuperación del territorio y la difusión de su causa y, en ese contexto, defendió y avaló el accionar enmarcado en lo que se denomina RAM (Resistencia Ancestral Mapuche). Aunque aclaró que ya no pertenece a esa «organización de autodefensa, no terrorista» este es uno de los aspectos que más controversias ha generado respecto a su lucha.
La situación de Facundo Jones Huala es, pues, consecuencia directa de haberse levantado contra el poder económico dominante en la región (sectores terratenientes, extractivistas y/o especulativos). Ese poder contó con el apoyo de gobiernos locales y el aval de medios hegemónicos que acompañaron el accionar de un gobierno nacional que se debe a los intereses de su clase y acciona en consecuencia, que utiliza a un supuesto enemigo interno para arrasar con ese y otros reclamos de los empobrecidos, sin importarle en lo más mínimo que su acción ya terminó con la vida de dos jóvenes: Santiago Maldonado y Rafael Nahuel.