Muere, monstruo, muere
Alejandro Fadel

«Pueblo chico, infierno grande», reza el conocido refrán, al que no escapa este relato de miedos y monstruosidades inexplicables, a partir de la aparición del cuerpo de una mujer decapitada a orillas de un río. La investigación sigue los pasos del policía rural Cruz (Víctor López) hasta dar con David (Esteban Bigliardi), el principal sospechoso del truculento crimen, que se encuentra internado en una institución psiquiátrica: asegura escuchar voces de una presencia satánica. Dirigido por Alejandro Fadel (Los salvajes), Muere, monstruo, muere es un terrorífico relato sobrenatural ambientado en una Mendoza rural, pero también es una fábula fantástica sobre el mal en todas sus formas. Las huellas en los cadáveres denotan la presencia de un animal desconocido, cuya apariencia muta según revelan las manifestaciones de violencia halladas entre los lugareños. Mitos mundanos que se hacen presentes y encarnan a la bestia del título, deambulan por un film por momentos incómodo para el espectador. Fadel no hace una película fácil de catalogar, tan visceral como compleja, porque cuenta con elementos oníricos dentro del policial y coquetea con el terror más sórdido, mientras que su paisaje rural sugiere un extraño western tamizado por una atmósfera de pesadilla que fusiona realidad con fantasía.

Emiliano Basile