Música, sólo música
Haruki Murakami y Seiji Ozawa - Tusquets Editore - 336 páginas

«Dos personas que comparten su afinidad por una manifestación artística, sea cual sea, seguro que están en disposición de encontrar ese pasadizo», dice Haruki Murakami. Música, sólo música recopila las conversaciones mantenidas entre el escritor japonés, uno de los más exitosos autores orientales a nivel mundial, y el director Seiji Ozawa, quien estuvo al frente de la Orquesta Sinfónica de Boston por más de 30 años. Con un formato de diálogo que transcurre en un clima distendido, por momentos algo denso en tecnicismos, ambos artistas invitan al lector a sumergirse en la pasión por la música que transmiten compositores de la talla de Beethoven, Brahms, Mahler o de solistas de renombre como Glenn Gould. Hay anécdotas e impresiones personales de ambos, intercaladas con reflexiones sobre las piezas que escuchan y comentan. Por ejemplo, el director de orquesta comparte una revelación que tuvo al entender que no era lo mismo leer música en una partitura que en el plano concreto del sonido, o cuando el escritor intenta pensar la relación entre la escritura y la música. Allí el autor de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo arroja: «Unas frases sin ritmo no las leerá nadie». Si bien predominan las reflexiones sobre la música clásica, también se inmiscuyen, por momentos, en géneros como el blues y el jazz. «La ópera está concebida para gente con tiempo», afirma el autor nipón, que también se permite formular cierta crítica hacia un estilo musical concebido desde las élites. Si bien para el público ajeno a la música clásica el libro puede resultar, por momentos, algo tedioso, es una oportunidad atractiva para ser parte de un diálogo artístico en sí mismo.

Pablo Díaz Marenghi