Narciso Plebeyo
Pablo Suárez

En los dibujos, cuadros-objetos y esculturas de Pablo Suárez toman cuerpo tópicos como marginalidad, sexualidades disidentes, homoerotismo, corporalidades que son plataformas para el deseo, cultura popular y proletaria. Sus obras están pobladas por desnudos masculinos (muchachos lúmpenes, «chongos»), como el taxi-boy recostado dentro de una concha marina (a la manera de una musa de Boticcelli), como el torso de varón con una bombilla incrustada a modo de mate o el joven que se mira al espejo inclinado sobre un chifonier («Narciso de Mataderos»). En ellas, Suárez usó la parodia, la ironía, la crítica al sistema del arte, la caricaturización, la reapropiación de la iconografía gauchesca, como procedimientos en su derrotero creativo. «Me resulta muy difícil pensar en un arte en el que no esté latiendo lo ideológico», le dijo una vez a la prensa este artista. Narciso Plebeyo expone una retrospectiva con más de 100 obras de este autor, cuyo trabajo circuló a partir de los 60 en los núcleos vanguardistas
–como el Instituto Di Tella, en el que expuso junto a Margarita Paksa, Oscar Bony y Roberto Jacoby–, de los que luego renegó con una famosa carta pública por considerarlos elitistas. Como sea, su producción se puede pensar como una especie de bisagra en la transición de las vanguardias al arte de los 90.

Viviana Vallejos