Ni en tus sueños
Jonathan Levine

Él, Fred Flarsky, es un periodista independiente e idealista dispuesto a jugarse el cuello en sus investigaciones, hasta que un inescrupuloso magnate de los medios compra la publicación en la cual trabaja, solo para despojarla de toda su autonomía y profesionalismo. Ella, que aspira a ocupar el Salón Oval de la Casa Blanca, es la secretaria de Estado de un presidente de los Estados Unidos inepto e impresentable. La escena inicial nos presenta a Flarsky peligrosamente infiltrado en un grupo nazi para obtener una nota, lo cual ennoblece al personaje y aleja a la película de las presunciones a las que nos conduce el título Ni en tus sueños, según el cual un «perdedor» como los que a menudo interpreta Seth Rogen jamás podría estar en pareja con una enviada de los dioses como Charlize Theron. En lo formal, Ni en tus sueños se balancea entre la nueva comedia americana (con chistes escatológicos, una escena con semen que remite a Loco por Mary y un tratamiento del sexo nada glamoroso y hasta un poco patético) de la que Rogen es uno de los principales embajadores, y algunos más previsibles intentos recientes por resucitar la comedia romántica clásica. Hay ciertos guiños para los de 40 y pico y algunos apuntes graciosos acerca del desprestigio actual de la política, pero final e inevitablemente lo que importa, lo que mantiene todo andando, es la simpatía, química y solo aparente incompatibilidad de sus protagonistas, dos seres libres, desprejuiciados y modernos.

Mariano Kairuz