Nunca terminamos de conocernos
Silvia Itkin - Ediciones La Parte Maldita - 118 páginas

«El camino parece más largo, como si la ciudad se hubiera expandido. Tiene muy poco de lo que recuerdo intacto y mucho de lo nunca visto. La memoria son manchones de algo conocido en lo desconocido», dice la protagonista de la primera historia. Y es precisamente como manchones de memoria, un flujo de tinta clara que se dispersa para aplacar el oscuro del olvido, que este puñado de cuentos escritos con elegancia y soltura, llevan al lector a rescatar esos momentos de la vida, pequeños, íntimos, a veces fugaces, en los que cualquiera puede reconocerse. Nunca terminamos de conocernos es el primer libro de cuentos de Silvia Itkin, que también es editora y guionista de TV. Su prosa fluye con naturalidad, como las «Aguas subterráneas» que dan título al primer cuento, solo que las imágenes que crea con sus palabras abandonan lo profundo para aflorar a la superficie de un mundo donde lo inesperado irrumpe en lo cotidiano, como en «Me cuesta creer que te pueda pasar algo triste», donde una mujer –con el apoyo constante de su hermana– decide emprender un viaje en camioneta con el cadáver de su amante muerto para llevarlo a su tierra natal; o como ese amor entrañable que retorna desde el pasado para venir a desequilibrar la soledad de todos los días en «Es imposible». O en «Mirar el cielo sin problemas», donde una niña de ocho años obsesionada con el libro del Apocalipsis que le ha regalado su abuela, espera alucinada el fin del mundo mientras recela de la amante de su padre que visita su casa. Hay cotidianeidad en cada historia y también intriga, amor, desamor, e incluso un humor sutil; todo atravesado por la mirada de mujer con la que Itkin observa el mundo.

Marcelo Torres