Otra oportunidad
Alberto López Girondo
Periodista

Las siempre complicadas relaciones entre Argentina y Estados Unidos sufrirán un nuevo giro a partir del 20 de enero, cuando Joe Biden asuma la presidencia en Washington. El Gobierno argentino se apuró a reconocer su triunfo cuando otros líderes, como el mexicano Andrés Manuel López Obrador, prefirieron la cautela, ante las denuncias de fraude de Donald Trump.
Más allá de la inocultable decadencia institucional de la principal potencia militar del mundo, la apuesta de Alberto Fernández parece haber sido la más oportuna en la búsqueda de aliados en Washington que faciliten las negociaciones con el FMI.Trump fue clave para que se violaran los protocolos del Fondo Monetario y se otorgaran 44.000 millones de dólares al Gobierno de Mauricio Macri, quien, curiosamente, en 2016 no había apostado al triunfo del magnate en la presidencial que lo enfrentó a Hillary Clinton.
Existe una continuidad en las principales políticas de los dos partidos del sistema estadounidense que se alternan en el poder. Una de ellas, el proyecto de Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) –fulminado en 2005 frente a las narices del republicano George W. Bush, cuando Néstor Kirchner era presidente y Alberto Fernández jefe de Gabinete– había nacido con el demócrata Bill Clinton una década antes.
¿Habrá un giro copernicano en las relaciones de EE.UU. con Latinoamérica, y con Argentina particularmente? El asalto al Capitolio del 6 de enero, como en 2001 el atentado a las Torres Gemelas, marcan hitos en la historia de un país que se autopercibe como excepcional.
Ahora, la máscara del ejemplo de democracia que pretende para el mundo se ha caído. El presidente de EE.UU. –que no es el rey– está desnudo, al igual que sus adláteres locales y regionales. Otra oportunidad se presenta a poco más de 15 años de aquel gesto de Mar del Plata, aunque mucha agua corrió bajo los puentes desde entonces.