Oxímoron
Santiago Varela

(Pablo Blasberg)

Según una amiga mía, profesora de castellano, nuestro país es un oxímoron. Para los que se llevaron lengua a marzo, aclaremos que un oxímoron es una figura retórica que consiste en complementar una palabra con otra que tiene un significado contradictorio u opuesto. Ejemplo: «Un silencio ensordecedor», «lavado en seco», «un traidor leal», »una multinacional patriota», etcétera.
Y ella explica que cuando nuestro querido gobierno aumenta el transporte, aumenta las tarifas de luz y gas, aumenta los combustibles y dice que la inflación baja, eso es un oxímoron hecho y derecho. Lo mismo cuando afirma que los jubilados podrán recibir menos dinero, pero que gastarán más, lo cual es otro flor de oxímoron.
Los que no somos profesores podemos decir que estas cosas son contradicciones grosas, pero más fino queda decir que tenemos un gobierno que se especializa en crear continuos oxímoron.
Las declaraciones de Aranguren, ministro de Macri y ex-ceo de Shell, no se sabe bien en que orden, es otro ejemplo. El tiene su plata en dólares en el exterior y confiesa que no la trae porque no le tiene confianza al país. País que tiene un gobierno, del que él forma parte, y que oficialmente no pierde oportunidad de solicitar a los inversionistas del exterior que inviertan aquí por ser este un lugar seguro. Es evidente que se piensa que es seguro para los capitalistas de afuera, pero no para los funcionarios de aquí, que saben realmente como viene la mano.
Sin embargo, para algunos, entre ellos el mismísimo presidente, lo de Aranguren no es una contradicción, ni un oxímoron, ni nada que se le parezca, sino la más pura y descarnada verdad. En un país donde la mayoría de los jubilados son indigentes, el sueldo promedio (para los que pueden trabajar) está por debajo del nivel de pobreza, la deuda externa es un globo, amarillo, a punto de reventar y donde la cantidad de pobres es tapa de los diarios, traer plata aquí es más arriesgado que nadar en una pileta llena de pirañas.
Sin embargo, el diagnóstico oficial es que estamos fenómeno, nunca estuvimos mejor, tan alegres y tan juntos.
Es cierto que la pesada herencia jode, lo cual no deja de ser otro oxímoron, pero ahora con los elogios, aprobaciones y lisonjas de Mademoiselle Lagarde, patrona del FMI, el gobierno afirma que estamos salvados.
Sin embargo para muchos ciudadanos de a pie, que Mademoiselle Lagarde te aplauda, no deja de ser un oxímoron grande como una casa grande.