¡Palito, bombón, aislados!
En el bar
Rudy

(Hugo Horita)


Rebequita y Tobías siguen separados. Lo que no pudieron años de relación, crisis diversas y conflictos de toda laya, lo está logrando un microorganismo que ni siquiera es un ser vivo: el virus.
–Ay, Tobías de mis cardúmenes bamboleantes, ¡vos no me querés!
–Pero, ¿de donde sacás, de dónde obtenés semejante fake news, digna más de la tapa de un periódico de la hegemónica meritocracia, que de este hermoso vínculo que venimos sobrellevando contra viento y mareo?
–¿No será contra viento y mareas?
–Vos te mareas, yo me mareo, Rebequita, es un tema de lenguaje de género. Ahora que no tengo nada que hacer por la cuarentena, me dedico al estudio comparativo de los exabruptos frondosos en lenguas originarias.
–Yo, en cambio, tejo, Tobías.
–Uy, qué interesante. Se ve que sos una intelectual en seria, Rebequita.
–¿No será en serio?
–Ya te lo expliqué, si fuera yo, sería en serio, si fuera la tele, sería en serie, pero como sos vos, es «en seria». Y si pensás que esto que te digo es solo una manera de perder el tiempo, estás muy equivocada. También es una manera de perder dinero, ya que estoy haciendo un doctorado en «eutanasia para lenguas casi muertas», por vía virtual, y me sale un montón de plata. Pero por lo menos evita que me pase las 24 horas comiendo.
–Ay, Tobías, qué categórico.
–Más bien, qué categordo, Rebequita.
–Tobías no me hagas reír que se me desbarata la aguja y después el pulóver me sale con tres cabezas, o con un brazo y una pierna.
–Por lo menos lo que vos hacés tiene algo que ver con el cuerpo, Rebequita; y por eso digo que sos una intelectual de verdad. Durante la cuarentena, los que son intelectuales hacen ejercicio, y los que quieren parecerlo, hacemos cursos de cosas que ni siquiera sabemos qué son, pero nos sirven para hablar con los amigos por wasap.
–Ay, Tobías, ¿ves como sos? ¡Sos capaz de hacer una carrera universitaria, con doctorado y maestría incluidas, para mantenerte ocupado y no tener tiempo para estar conmigo, ¿sabés lo que sos vos? Un desapegadólogo recibido.
–Pero no digas eso, Rebequita, que no sé lo que es. Mirá, yo te quiero, y te prometo que ni bien la cuarentena lo permita, ¡voy a soñar con vos!
–¡Eso ya lo podés hacer ahora, Tobías!
–No, voy a soñar con vos, pero también conmigo, y que estamos en el mismo lugar.
–Ay, Tobías de mis hisopados, ¡cómo te ponés cuando te penetra el romantivirus! A ver, decime algo más…
Tobías, vos y yo, ¿qué somos?
–Somos… somos… ¡somos contactos estrechos, Rebequita!
Mejor los dejamos ahí, no sea cosa que nos acusen de romper la cuarentena.


RS positivo: https://www.youtube.com/channel/UCDNCsi1ul0PLxlo4JxZnBcA