Pandemia
Marta Minujín

«Atrás, atrás», ordenaba Marta Minujín a cualquiera que quisiese acercarse a lo que ella consideraba una violación al distanciamiento social, una señora mayor más cercana a un personaje de Gasalla que a la mujer rupturista que conquistó con su garbo y su obra vanguardista los años 60 en el Bajo porteño mientras se deslizaba, libre y hermosa, con sus patines. Sin embargo, una verdad sobrevive en la pieza que acaba de presentar en el Museo Nacional de Bellas Artes: su lema de «arte arte arte» todavía resiste. Un par de años atrás afirmó que no sobreviviría a la muerte de su marido, «el Bebe», el banquero al que decía dormirse abrazada cada noche a pesar de los años. Según confesó en su cuenta de Instagram, fue precisamente el «arte arte arte» el que la rescató del naufragio provocado por su reciente viudez. Pandemia, la obra en cuestión, es una instalación realizada con la dedicación de una artesana durante los largos meses de la cuarentena, luego de un trabajo solitario –prescindió de su equipo de siempre– en el que cada día, durante cinco horas se dedicaba a pegar sobre un lienzo blanco de mediano tamaño una suerte de cintitas blancas, negras y grises, carentes de la psicodelia que suele caracterizar sus producciones. El resultado es ese lienzo trabajado con laboriosidad, donde se proyecta más o menos azarosamente una duplicación de su imagen, a la que acompañan dos pequeñas pantallas donde se intenta relatar el desarrollo de la creación. Y es allí, en ese acto, donde está el punto medular: la obra sobrevive más como proceso que como objeto acabado. La misma evolución puede apreciarse con frescura y minuciosidad en su ya mencionada cuenta de Instagram, donde fue revelando los detalles a sus miles de seguidores. El 23 de marzo, cuando la presentó frente a un puñado de periodistas, se destacó por el color pujante y atrevido de su vestimenta, a la que acompañó con barbijo, guantes de látex y unas gafas de sol. Minujín continúa fiel a su espíritu rupturista, el de una eterna sobreviviente.

Cristina Civale