Pandemia, cultura y las incógnitas del futuro
Juano Villafañe
Director Artístico del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini

En pantalla. ¿Cuándo será posible el reencuentro de los artistas con el público? (Jorge Aloy)

La cuarentena obligada genera una nueva situación dentro del sector cultural, que debe analizarse integralmente. Es necesario considerar una serie de variables que transitan por el mismo escenario. Se presentan nuevas condiciones económicas, culturales, sociales y existenciales entre quienes producimos bienes culturales o simbólicos, tangibles o intangibles.    
El conjunto del núcleo social de la cultura está afectado seriamente de una u otra forma, estamos ante una gran emergencia. Todos los que viven de su trabajo artístico afrontan grandes dificultades económicas. Se ha puesto en evidencia como nunca la precariedad y la gran informalidad laboral que tiene el sector. Esta situación está siendo atendida por el Estado, desde el propio Ministerio de Cultura, con mucha decisión política, ofreciendo subsidios y políticas de contención social. Esta nueva realidad deberá ser también estudiada para que en el futuro se revise la gran informalidad laboral que tiene el sector cultural.
Estamos frente a un vacío del acontecimiento artístico y cultural. El estado natural del convivio o el sentido de la representación artística con los públicos presentes ha desaparecido de un día para el otro. Todo el sistema territorial de trabajo, el circuito cultural y artístico se ha desplazado a los sistemas virtuales y a las redes. Esto genera otra relación cultural con los productos artísticos. Todo se consume, o se recibe, o se produce, desde el aislamiento que instala la necesaria cuarentena. Pero a la vez se descargan sobre las redes infinitas expresiones culturales y artísticas todos los días. Se ha generado una gran inflación artística y comunicativa que reúne sobre las pantallas de la computadora todo tipo de imágenes con diversos resultados estéticos. Quizás este fenómeno haya nacido ahora para quedarse e instalar nuevas formas de reconocer lo artístico frente a los tradicionales actos culturales presenciales.
En general hay acuerdo en que el año cultural ya ha finalizado. Se podría suponer que la nueva temporada abriría en 2021. Pero hay quienes piensan que la nueva programación artística se lentificará, o sea, los públicos comenzarán gradualmente a participar. Y hay quienes opinan que apenas se anuncien las aperturas de las salas la respuesta de los públicos será inmediata. Debemos entonces comenzar a replantear las nuevas formas de programación y representación artística. Desconocemos cómo es exactamente lo que se viene. Esto no implica no tener esperanzas en que todo vuelva a la normalidad. Pero, ¿ese nuevo estado de las cosas será el que siempre estuvimos acostumbrados a vivir?
La actriz Frida Jazmín Vigliecca, en una nota publicada por la revista Con fervor, reconoce que «todos y todas los trabajadores escénicos nos sentimos un poco Hamlet, nos vemos perseguidos por la sombra del rey que nos dicta, al oído, cómo actuar ante semejante tragedia. Pero nuestro rey, en este caso, es el mismísimo teatro, su espectro material y simbólico deambula buscando alguna salida». El espacio vacío de la representación ha pasado a ser la dominante cotidiana en todo el circuito teatral. ¿Cuándo veremos otra vez las salas llenas de públicos con los actores saliendo a los escenarios? Esta es la gran pregunta que nos hacemos quienes estamos vinculados con el teatro y con los espectáculos en general.
El Instituto Nacional del Teatro (INT) anuncia que pone en marcha la segunda etapa del plan para la «Preservación Operativa de Elencos, Salas y Teatristas Argentinos» (PODESTA) con el objetivo de asistir a aquellos sectores de las artes escénicas nacionales que no fueron alcanzados en la primera etapa. Hay que reconocer la gran importancia de este plan que ya alcanzó a más de 5.200 trabajadores teatrales de distintos rubros, 240 salas y a 699 espectáculos de todo el país, habiendo ya cumplido con más del 90% de lo comprometido. La gestión del INT es notable. Pero persiste la pregunta acerca de en qué momento los públicos podrán ingresar a las salas para encontrarse con sus artistas. Esa es la gran necesidad que tenemos. Y además, cumplir con la cuarentena, para que ese futuro esté mucho más cerca de lo que todos pensamos.